Cambiar de país en la fisura del olvido.
El mundo es plano como la piel que nos vigila.
Provocas el idioma y un calendario de nubes
va y viene en tu astucia.
La ciudad llora, el calor nos divierte
como si la luz fuera el vestido de un fuego
o una efigie sin el cántico de las palomas.
Te ha poblado el cementerio gris de los automóviles,
tu cansancio derrota la magia de un verano inhóspito.
El verbo se vuelve azul y en los platos
de un bucólico restaurante, tu sólida niñez
vaga entre manteles, desnuda como el ayer,
perdida como el futuro.
Me dices que para ti
las olas profundas no navegan los sueños,
no entienden su luz.
El mundo es plano como la piel que nos vigila.
Provocas el idioma y un calendario de nubes
va y viene en tu astucia.
La ciudad llora, el calor nos divierte
como si la luz fuera el vestido de un fuego
o una efigie sin el cántico de las palomas.
Te ha poblado el cementerio gris de los automóviles,
tu cansancio derrota la magia de un verano inhóspito.
El verbo se vuelve azul y en los platos
de un bucólico restaurante, tu sólida niñez
vaga entre manteles, desnuda como el ayer,
perdida como el futuro.
Me dices que para ti
las olas profundas no navegan los sueños,
no entienden su luz.