salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Estoy sin ser
-alma sin cuerpo-
en la ladera
del tiempo.
Entré en tu alcoba
por las rendijas
-anchos caminos del tener-.
Mi noche vive
en el labio que vibra,
que sangra,
en mi lengua poética
que te manda versos de arena.
Te oprimo la mano: tu mano blanda.
Cerraste
los ojos,
sentiste
mi beso,
-aquella tarde
bajo la acacia-.
Sin prisas te ofreciste.
A oscuras,
el ansia
-cosumación
temporal,caliente,
carnal-.
Quémate,te decia;
entra tu boca
-lo mío es tuyo-.
Por el horizonte iba
naciendo la mañana...
Un azul de delirio cayó en ti
a diez mil kilómetros de distancia.
Tus pechos :
proas tajando mares,
tajando espumas.
Te tiendes en la arena.
Pasa mi sombra:
te encaprichaste en abrazarla.
Ven,acude conmigo,
dijiste.
Tu ser,mi ser,
al alba se querían.
Echaste hacia atrás tu cabeza.
Entré la lengua
del paraíso
-¿entraremos en la Mansión de Dios?-
¡Tanta dicha!: te quiero,sin que tú
me veas
-alma sin cuerpo-
en la ladera
del tiempo.
Entré en tu alcoba
por las rendijas
-anchos caminos del tener-.
Mi noche vive
en el labio que vibra,
que sangra,
en mi lengua poética
que te manda versos de arena.
Te oprimo la mano: tu mano blanda.
Cerraste
los ojos,
sentiste
mi beso,
-aquella tarde
bajo la acacia-.
Sin prisas te ofreciste.
A oscuras,
el ansia
-cosumación
temporal,caliente,
carnal-.
Quémate,te decia;
entra tu boca
-lo mío es tuyo-.
Por el horizonte iba
naciendo la mañana...
Un azul de delirio cayó en ti
a diez mil kilómetros de distancia.
Tus pechos :
proas tajando mares,
tajando espumas.
Te tiendes en la arena.
Pasa mi sombra:
te encaprichaste en abrazarla.
Ven,acude conmigo,
dijiste.
Tu ser,mi ser,
al alba se querían.
Echaste hacia atrás tu cabeza.
Entré la lengua
del paraíso
-¿entraremos en la Mansión de Dios?-
¡Tanta dicha!: te quiero,sin que tú
me veas