Phoenix62
Poeta recién llegado
UN DULCE SUEÑO 28/09/2014
(Los ecos de mi voz)
Era una vieja casa por donde pasaba un río,
vagaban desordenadamente luciérnagas
verdes de luz; hasta donde la vista alcanza.
Plata: la luna se reflejaba en su orilla,
y en la noche oscura, atónito, quedó mi rostro
bajo un infinito azul, celeste y gris,
cuando en la hierba mojada, bajo el cielo,
tumbada te percibí, allá donde moran caracoles,
espinos, y otras aromáticas esencias opiáceas.
Raudo, alado por desordenadas piernas; corrí,
y trastabillado llegue a aquella escena.
Tus pies en las madreselvas indicaban malabarismos
que antes provocara tu sueño de terciopelo
¡Estás viva! Sonó mi desgarrado grito: Silencio
Duerme, Shhh. Tu rostro, oh, tu rostro: Cupido
¡Naturaleza! Mécela plácidamente ¿no ves que tiembla?
Y mis manos, buscan las suyas en un intento vil
por ordenar lo majestuoso ¡Estúpido de mi!
Escenario celestial de Afrodita y Aurora;
dejo todo como está y extasiado; observo.
Tomás
D/R
(Los ecos de mi voz)
Era una vieja casa por donde pasaba un río,
vagaban desordenadamente luciérnagas
verdes de luz; hasta donde la vista alcanza.
Plata: la luna se reflejaba en su orilla,
y en la noche oscura, atónito, quedó mi rostro
bajo un infinito azul, celeste y gris,
cuando en la hierba mojada, bajo el cielo,
tumbada te percibí, allá donde moran caracoles,
espinos, y otras aromáticas esencias opiáceas.
Raudo, alado por desordenadas piernas; corrí,
y trastabillado llegue a aquella escena.
Tus pies en las madreselvas indicaban malabarismos
que antes provocara tu sueño de terciopelo
¡Estás viva! Sonó mi desgarrado grito: Silencio
Duerme, Shhh. Tu rostro, oh, tu rostro: Cupido
¡Naturaleza! Mécela plácidamente ¿no ves que tiembla?
Y mis manos, buscan las suyas en un intento vil
por ordenar lo majestuoso ¡Estúpido de mi!
Escenario celestial de Afrodita y Aurora;
dejo todo como está y extasiado; observo.
Tomás
D/R