Nada Vratovic
Poeta recién llegado
Hola:
Somos los miedos que estás aprendiendo a interpretar. Siempre hemos estado ahí, entre los bosques enraizados bajo la piel y las lagunas de jugos en los que se reflejan los órganos.
Nos has traducido como sombras, como monstruos y fantasmas. Pero ahora que conoces nuestra lengua puedes darnos significado. Somos los agujeros a través de los cuales ves la realidad en bruto. ¿Has entrado en neurosis porque su luz quema las retinas y sus voces adoptan la forma de sirenas histéricas? Pobre pequeña… que tenía ojos de sacerdotisa y los ha perdido entre la mugre. Aquí, como ya te habrás dado cuenta, las ninfas se rompen el himen a martillazos, como si fuese un tumor, y los cíclopes y sátiros pelean envenenados por drogas placebo. Verás océanos de serpientes que te ofrecerán manzanas multicolores, y tú las probarás para que nadie pueda oler ni una pizca de inocencia en tus dientes. Amarás bestias y te acurrucarás sobre cristales. Has salido de una ceguera para meterte en otra, pero de momento, y sólo durante unos breves instantes, verás todo sin velo.
No te preocupes, que no tardarás mucho en olvidarte de lo que has aprendido en este purgatorio entre la niñez y los cinco infiernos posteriores.
Ahora estás aterrada. ¿Extrañas los días en los que no éramos más que Hombres del Saco y espíritus de largos cabellos asiáticos?
Somos los miedos que estás aprendiendo a interpretar. Siempre hemos estado ahí, entre los bosques enraizados bajo la piel y las lagunas de jugos en los que se reflejan los órganos.
Nos has traducido como sombras, como monstruos y fantasmas. Pero ahora que conoces nuestra lengua puedes darnos significado. Somos los agujeros a través de los cuales ves la realidad en bruto. ¿Has entrado en neurosis porque su luz quema las retinas y sus voces adoptan la forma de sirenas histéricas? Pobre pequeña… que tenía ojos de sacerdotisa y los ha perdido entre la mugre. Aquí, como ya te habrás dado cuenta, las ninfas se rompen el himen a martillazos, como si fuese un tumor, y los cíclopes y sátiros pelean envenenados por drogas placebo. Verás océanos de serpientes que te ofrecerán manzanas multicolores, y tú las probarás para que nadie pueda oler ni una pizca de inocencia en tus dientes. Amarás bestias y te acurrucarás sobre cristales. Has salido de una ceguera para meterte en otra, pero de momento, y sólo durante unos breves instantes, verás todo sin velo.
No te preocupes, que no tardarás mucho en olvidarte de lo que has aprendido en este purgatorio entre la niñez y los cinco infiernos posteriores.
Ahora estás aterrada. ¿Extrañas los días en los que no éramos más que Hombres del Saco y espíritus de largos cabellos asiáticos?