claudiorbatisti
claudiorbatisti
Anoche me asaltó un extraño sueño;
con llamas de un amor intemporal:
de nuevo fuimos yesca y pedernal,
fogosa te entregaste y fui tu dueño.
De nuevo nos amamos con empeño,
libé la dulce miel de tu panal,
y ardimos como hogueras sin final,
con brasas que guardaba el viejo leño.
Más tarde disfruté nuevas caricias,
con besos, que me diste con ternura,
llegué justo al jardín de las delicias.
Y cuando arribó el alba con premura
mostrando la verdad, con sus malicias,
me halló muy triste, solo y sin cordura.
Última edición: