ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Un frío interno"
Enmudece la noche y atestigua en contra de mi frivolidad,
la mesa se rodea de doce sillas con sesenta invitados
formando una ronda desigual.
Tan formal como vulgar aparece la hipocresía en cada
pensamiento y todo se revuelve en una guerra perdida
que pide un poco de piedad.
A donde iremos si aquí no nos sentimos en paz.
A donde escaparemos para no volver a pedir perdón
jamás.
En donde refugiaremos nuestros miedos porque en
cada desvelo ya no caben más.
Se humedecen mis ojos al recordar algo tan bello que
me enfada volver a pensar.
Que lastima que no sepa reconciliarme con mis sueños
y que no he aprendido a negociar con mis pesadillas.
Sufro luego existo, vivo y después vuelvo a sufrir para al fin
intentar existir.
Hay unas vías y es invierno, hay oscuridad y camino en el frío,
llego a una estación vacía, veo dos niños que se abrazan para
darse calor, un guardia los corre de ese solitario lugar, ellos se
van entre la lluvia, hay hambre en sus ojos, hay sufrimiento en
sus corazones, hay lastima es esos pies descalzos que huyen
entre las sombras, me arden los ojos de ver esta escena tan
llena de maldad.
Escucho un tren a lo lejos y acaricio solo una pagina de un
libro que guarde en mis bolsillos como todo mi equipaje.
Deje mi alma en fotos y en anécdotas que con el tiempo
morirán.
Me quiero marchar en esta fría noche silenciosa.
Me pregunto que tanto vale mi vida o que tanto vale la pena
estar aquí, me carcajeo y sale vapor de mi boca miro la locomotora
llegar a un paso de saltar o a dos pasos de viajar sin un destino,
son mis decisiones o prioridades de dejar toda una vida atrás.
Enmudece la noche y atestigua en contra de mi frivolidad,
la mesa se rodea de doce sillas con sesenta invitados
formando una ronda desigual.
Tan formal como vulgar aparece la hipocresía en cada
pensamiento y todo se revuelve en una guerra perdida
que pide un poco de piedad.
A donde iremos si aquí no nos sentimos en paz.
A donde escaparemos para no volver a pedir perdón
jamás.
En donde refugiaremos nuestros miedos porque en
cada desvelo ya no caben más.
Se humedecen mis ojos al recordar algo tan bello que
me enfada volver a pensar.
Que lastima que no sepa reconciliarme con mis sueños
y que no he aprendido a negociar con mis pesadillas.
Sufro luego existo, vivo y después vuelvo a sufrir para al fin
intentar existir.
Hay unas vías y es invierno, hay oscuridad y camino en el frío,
llego a una estación vacía, veo dos niños que se abrazan para
darse calor, un guardia los corre de ese solitario lugar, ellos se
van entre la lluvia, hay hambre en sus ojos, hay sufrimiento en
sus corazones, hay lastima es esos pies descalzos que huyen
entre las sombras, me arden los ojos de ver esta escena tan
llena de maldad.
Escucho un tren a lo lejos y acaricio solo una pagina de un
libro que guarde en mis bolsillos como todo mi equipaje.
Deje mi alma en fotos y en anécdotas que con el tiempo
morirán.
Me quiero marchar en esta fría noche silenciosa.
Me pregunto que tanto vale mi vida o que tanto vale la pena
estar aquí, me carcajeo y sale vapor de mi boca miro la locomotora
llegar a un paso de saltar o a dos pasos de viajar sin un destino,
son mis decisiones o prioridades de dejar toda una vida atrás.
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