Iván A.
Poeta recién llegado
https://unlugarparaver.es/2019/06/15/un-hombre-sin-sentimientos/
Hubo un hombre que no tenía sentimientos.
No porque no mostrara empatía con los demás,
sino que literalmente, no poseía tal característica.
Una vez, apenado por no poseerlos
y viendo a su al rededor, cuanto de especial
era el tenerlo y cuan amplio su abanico,
un día se lo pidió prestado a alguien.
Quería saber, percibir y experimentar que era,
lo que la gente sentía, al poseer tal cualidad.
Cuando por fin, su cuerpo lo recibió,
se desató en su interior, un si fin de emociones.
Fue tal, el choque que en el se produjo,
que quedó tan desconcertado y anonadado,
por ser algo, totalmente desconocido.
Que el primer sentimiento que sintió,
fue un profundo e incómodo malestar.
Desolado, al comenzar a pensar,
que se había equivocado,
Fue tocado por la dicha, cuando colmado,
siendo en esta ocasión,
esa que llaman comprensión.
Sintiendo pues,
el sentimiento de ser aceptado.
Durante muchos días su vida,
se transformó en una locura.
Pasando de momentos de euforia,
a otros donde, el dolor que percibía,
no pareciese, siendo sinceros,
merecer realmente la pena.
Pero poco tardó en sentir, el sentimiento del amor.
replanteándose las cosa nuevamente,
por ser este sentimiento, un grato descubrimiento.
Hallándose así mismo, dudando de él.
Realmente, este si parecía merecer la pena.
volcándose por completo, en aprender y hacer.
Todo aquello que trsia, ese hermoso sentimiento.
Algo, que le decía desde su interior, merecer la pena.
DESILUSIÓN
Pero por desgracia, le tocó también descubrir,
la cara amarga que algunas conllevan.
Terminando por recibir, sentir y padecer
El doloroso trance de vivirlo.
Pidió y suplicó, ser de nuevo,
un hombre sin sentimientos.
No fue por el malestar, ni tampoco la confusión.
Ni por la desolación de incomprendido.
Lo que realmente le marcó, fue descubrir
la traición que se llama “desconfianza”.
Iván A.
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Hubo un hombre que no tenía sentimientos.
No porque no mostrara empatía con los demás,
sino que literalmente, no poseía tal característica.
Una vez, apenado por no poseerlos
y viendo a su al rededor, cuanto de especial
era el tenerlo y cuan amplio su abanico,
un día se lo pidió prestado a alguien.
Quería saber, percibir y experimentar que era,
lo que la gente sentía, al poseer tal cualidad.
Cuando por fin, su cuerpo lo recibió,
se desató en su interior, un si fin de emociones.
Fue tal, el choque que en el se produjo,
que quedó tan desconcertado y anonadado,
por ser algo, totalmente desconocido.
Que el primer sentimiento que sintió,
fue un profundo e incómodo malestar.
Desolado, al comenzar a pensar,
que se había equivocado,
Fue tocado por la dicha, cuando colmado,
siendo en esta ocasión,
esa que llaman comprensión.
Sintiendo pues,
el sentimiento de ser aceptado.
Durante muchos días su vida,
se transformó en una locura.
Pasando de momentos de euforia,
a otros donde, el dolor que percibía,
no pareciese, siendo sinceros,
merecer realmente la pena.
Pero poco tardó en sentir, el sentimiento del amor.
replanteándose las cosa nuevamente,
por ser este sentimiento, un grato descubrimiento.
Hallándose así mismo, dudando de él.
Realmente, este si parecía merecer la pena.
volcándose por completo, en aprender y hacer.
Todo aquello que trsia, ese hermoso sentimiento.
Algo, que le decía desde su interior, merecer la pena.
DESILUSIÓN
Pero por desgracia, le tocó también descubrir,
la cara amarga que algunas conllevan.
Terminando por recibir, sentir y padecer
El doloroso trance de vivirlo.
Pidió y suplicó, ser de nuevo,
un hombre sin sentimientos.
No fue por el malestar, ni tampoco la confusión.
Ni por la desolación de incomprendido.
Lo que realmente le marcó, fue descubrir
la traición que se llama “desconfianza”.
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