Elisalle
Poetisa
UN HOMBRE
Cuando un hombre hace entrada por las venas,
va uniendo sus fluidos con las otras
y la vida se aumenta,
es tan sutil la fusión que nadie juzgaría,
que allí otra sangre habría
y va expandiendo por el brazo, pasando al otro,
recorriendo líquido el cuerpo entero
hasta llegar al cerebro y allí se cierra el atajo.
Un hombre, tan pecado a veces y tan infante, otras.
Vino desde la otra orilla para no quedarse,
sin darse cuenta, en busca de un impensado,
siguiendo las golondrinas que vinieron de su lado.
Enardecen las pieles, algo está palpitando,
como anuncio de tren cuando pegas la cara a los rieles.
Un hombre que trae otros aires, distintos aromas,
muchos nombres en su acento y caravanas ajenas,
se ha metido dentro sin que nadie lo espere.
El hombre es uno solo, el que tatúa la frente
entre besos de madrugadas o tardes calientes;
sin notarlo, algo va arrastrando bajo corriente,
cuando el sol está bien alto
y dibuja manchitas en los robles araucanos.
-Es el amor que ensalza y no lo sabe-
Al hombre se reclama, se entrega y hasta se maldice,
-eso solo sucede cuando más se ama-
no todos tienen el privilegio,
solo el que remece las ínfimas células con una palabra
y se lleva todo hasta dejar sin aliento cuando atrapa
y esconde en su choza la presa ganada.
Una mujer a su hombre en la cima está esperando,
para dar gracias a Dios en alabanza
por el bendito momento en que lo creara.
Un hombre llega en Primavera con una avecilla en la mano,
deposita entre las rosas algo que se esperaba
-el sentimiento más carnal y humano-
No importa de donde venga,
aquí hay agua para su cansancio.
El viaje ha sido largo ¿Verdad?
Quédese,
logrará que la golondrina haga más que un Verano
Margarita
25/09/2012
Menciono tu nombre en mi Plegaria
y lo digo bajito para que no te vayas.
y lo digo bajito para que no te vayas.
Cuando un hombre hace entrada por las venas,
va uniendo sus fluidos con las otras
y la vida se aumenta,
es tan sutil la fusión que nadie juzgaría,
que allí otra sangre habría
y va expandiendo por el brazo, pasando al otro,
recorriendo líquido el cuerpo entero
hasta llegar al cerebro y allí se cierra el atajo.
Un hombre, tan pecado a veces y tan infante, otras.
Vino desde la otra orilla para no quedarse,
sin darse cuenta, en busca de un impensado,
siguiendo las golondrinas que vinieron de su lado.
Enardecen las pieles, algo está palpitando,
como anuncio de tren cuando pegas la cara a los rieles.
Un hombre que trae otros aires, distintos aromas,
muchos nombres en su acento y caravanas ajenas,
se ha metido dentro sin que nadie lo espere.
El hombre es uno solo, el que tatúa la frente
entre besos de madrugadas o tardes calientes;
sin notarlo, algo va arrastrando bajo corriente,
cuando el sol está bien alto
y dibuja manchitas en los robles araucanos.
-Es el amor que ensalza y no lo sabe-
Al hombre se reclama, se entrega y hasta se maldice,
-eso solo sucede cuando más se ama-
no todos tienen el privilegio,
solo el que remece las ínfimas células con una palabra
y se lleva todo hasta dejar sin aliento cuando atrapa
y esconde en su choza la presa ganada.
Una mujer a su hombre en la cima está esperando,
para dar gracias a Dios en alabanza
por el bendito momento en que lo creara.
Un hombre llega en Primavera con una avecilla en la mano,
deposita entre las rosas algo que se esperaba
-el sentimiento más carnal y humano-
No importa de donde venga,
aquí hay agua para su cansancio.
El viaje ha sido largo ¿Verdad?
Quédese,
logrará que la golondrina haga más que un Verano
Margarita
25/09/2012
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Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.68
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