Un azul de fuego llamea en las volutas frágiles de un hogar;el cual,resguardado de la lluvia por unos frondosos robles,ríe bisiesto en una calma chica y translúcida.Nuestro héroe se acerca hacia ella,caminando por un sendero angosto,mientras el sol ardiente le da en la tez requemada por años de lucha en el frente.Cuando llega,abre la puerta de carcoma y se encuentra con un hogar vacío;en su lugar dos ataúdes vacíos...uno para él y otro para su esposa embarazada,que en paz descanse.El hombre se vuelve loco,inflamado en una ira inyectada subrepticiamente por el dios de las tinieblas.Pide a las paredes mudas explicaciones.Pero sólo recibe el eco lastimero de un silencio en defunción.Entonces decide quitarse la vida con una navaja de acero inoxidable.Pero en el preciso instante de querer hacerlo aparece su hermana,la de locas greñas morenas y pálida tez,y frena el brazo fornido del hombre,cayendo éste lloriqueando en un regazo ahora materno.
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