Un jardín secreto

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Un jardín secreto he encontrado

en medio de este bosque de olvido

del que no puedo salir,

en su centro

una laguna transparente

adornada de hojas amarillas,

sumergidos en ella

un violín

una partitura de letras negras

y cuatro rosas.


Escenas vienen a mí como si estuviera

en un viejo teatro,

como si mirara a través de un catalejo

unas manos viejas tocan el piano

en silencio,

todo es en blanco y negro

y en primer plano resuenan

las cuerdas de un mojado violín.


Un fotograma en sepia

me muestra la vida y me deleita

en sepia,

soy yo de joven el que avanzo

apartando el trigo con mis manos

en el campo,

por el otro lado vienes tu

vestida de blanco y con los pies descalzos,

veo tus pies esquivando

todos los clavos de entablado

que une el arroyo que nos separa,

con cuidado paso a paso

llegas a mis brazos.


Tocas mis manos

y yo me uno a las tuyas

caen tus pestañas

cubriendo tus ojos,

todo da vueltas

y al centro solo queda un beso

y una noche llena de estrellas.


Es el juego lo sé

como un tablero de ajedrez,

todo avanza

y las piezas se mueven

para perder.


Como te ame aquella vez,

tanto que quedo

grabada en mi memoria

la redondez del reloj de pared,

siete y treinta y un minutos

fue la hora

en que cayeron todas todas las hojas

dejándonos desnudos de piel

hasta el amanecer

y a merced de este amor

al que jamás renunciare.


Son las playas y los bosques

las tormentas que tuvimos

con rayos blanquecinos,

y la playa otra vez

la misma

donde se perdió

esa enorme luna que nos vio nacer,

y fue la noche

y fueron tus lagrimas

y esa gotera que jamás

pudimos componer.


Yo atrapo mariposas

y las aprisiono dentro de un vaso

esperando verlas florecer,

sueño que eres un ángel

y que me encuentras otra vez

y que te unes a mí en medio

de una explosión celeste

cuando la luna nueva esta al revés.


¡Ay! de los mares

que vuelven solos

a recitar versos sin vocales,

aquella ventana que te miraba

esta sumergida en la arena

soportando las olas

del tiempo

y en ella tu vestido se lava el recuerdo.


Imagino que estas en alguna plaza

esperando que la ciudad se encienda,

o en alguna playa

mirando a la distancia

esas nubes negras que tanto te extrañan.


¡Ay¡ de la lluvia que no para

y se lleva el color de las rosas,

¡ay! de mí que estoy perdido

y hoy te encontré en medio

de este bosque de olvido,

en un jardín secreto

que invente para ti

donde cultivare tu recuerdo,

cuando sea niño otra vez

aquí te encontrare.
 
Última edición:
Un jardín secreto he encontrado

en medio de este bosque de olvido

del que no puedo salir,

en su centro

una laguna transparente

adornada de hojas amarillas,

sumergidos en ella

un violín

una partitura de letras negras

y cuatro rosas.


Escenas vienen a mí como si estuviera

en un viejo teatro,

como si mirara a través de un catalejo

unas manos viejas tocan el piano

en silencio,

todo es en blanco y negro

y en primer plano resuenan

las cuerdas de un mojado violín.


Un fotograma en sepia

me muestra la vida y me deleita

en sepia,

soy yo de joven el que avanzo

apartando el trigo con mis manos

en el campo,

por el otro lado vienes tu

vestida de blanco y con los pies descalzos,

veo tus pies esquivando

todos los clavos de entablado

que une el arroyo que nos separa,

con cuidado paso a paso

llegas a mis brazos.


Tocas mis manos

y yo me uno a las tuyas

caen tus pestañas

cubriendo tus ojos,

todo da vueltas

y al centro solo queda un beso

y una noche llena de estrellas.


Es el juego lo sé

como un tablero de ajedrez,

todo avanza

y las piezas se mueven

para perder.


Como te ame aquella vez,

tanto que quedo

grabada en mi memoria

la redondez del reloj de pared,

siete y treinta y un minutos

fue la hora

en que cayeron todas hojas

dejándonos desnudos de piel

hasta el amanecer

y a merced de este amor

al que jamás renunciare.


Son las playas y los bosques

las tormentas que tuvimos

con rayos blanquecinos,

y la playa otra vez

la misma

donde se perdió

esa enorme luna que nos vio nacer,

y fue la noche

y fueron tus lagrimas

y esa gotera que jamás

pudimos componer.


Yo atrapo mariposas

y las aprisiono dentro de un vaso

esperando verlas florecer,

sueño que eres un ángel

y que me encuentras otra vez

y que te unes a mí en medio

de una explosión celeste

cuando la luna nueva esta al revés.


¡Ay! de los mares

que vuelven solos

a recitar versos sin vocales,

aquella ventana que te miraba

esta sumergida en la arena

soportando las olas

del tiempo

y en ella tu vestido se lava el recuerdo.


Imagino que estas en alguna plaza

esperando que la ciudad se encienda,

o en alguna playa

mirando a la distancia

esas nubes negras que tanto te extrañan.


¡Ay¡ de la lluvia que no para

y se lleva el color de las rosas,

¡ay! de mí que estoy perdido

y hoy te encontré en medio

de este bosque de olvido,

en un jardín secreto

que invente para ti

donde cultivare tu recuerdo,

cuando sea niño otra vez

aquí te encontrare.
Excelentes letras marco de una escenografía para la obra " AMOR" ,plena de imágenes y sentimientos,saludos poeta.
 
Gracias Poeta y aprovecho de felicitarte por los sueños del Quijote, notable tu y los demás por ahí le dejare saludos a Luis.
 
Última edición:
Cielos que bello poema!
Me he quedado sorprendida
es inmenso el poema pero aún así
cuando se comienza a leer atrapan esas imágenes que se pueden pintar en la mente claramente,
me alegra haberlo encontrado y sobre todo leer su excelente obra, saludos!
 
Es un poema muy vívido, muy descriptivo, visual, donde el escenario se acerca al lector, y creo que también podrías haber escrito una prosa interesante con la historia de ese bello bosque secreto :). Hermoso trabajo.
Saludos.
 
Un jardín secreto he encontrado

en medio de este bosque de olvido

del que no puedo salir,

en su centro

una laguna transparente

adornada de hojas amarillas,

sumergidos en ella

un violín

una partitura de letras negras

y cuatro rosas.


Escenas vienen a mí como si estuviera

en un viejo teatro,

como si mirara a través de un catalejo

unas manos viejas tocan el piano

en silencio,

todo es en blanco y negro

y en primer plano resuenan

las cuerdas de un mojado violín.


Un fotograma en sepia

me muestra la vida y me deleita

en sepia,

soy yo de joven el que avanzo

apartando el trigo con mis manos

en el campo,

por el otro lado vienes tu

vestida de blanco y con los pies descalzos,

veo tus pies esquivando

todos los clavos de entablado

que une el arroyo que nos separa,

con cuidado paso a paso

llegas a mis brazos.


Tocas mis manos

y yo me uno a las tuyas

caen tus pestañas

cubriendo tus ojos,

todo da vueltas

y al centro solo queda un beso

y una noche llena de estrellas.


Es el juego lo sé

como un tablero de ajedrez,

todo avanza

y las piezas se mueven

para perder.


Como te ame aquella vez,

tanto que quedo

grabada en mi memoria

la redondez del reloj de pared,

siete y treinta y un minutos

fue la hora

en que cayeron todas todas las hojas

dejándonos desnudos de piel

hasta el amanecer

y a merced de este amor

al que jamás renunciare.


Son las playas y los bosques

las tormentas que tuvimos

con rayos blanquecinos,

y la playa otra vez

la misma

donde se perdió

esa enorme luna que nos vio nacer,

y fue la noche

y fueron tus lagrimas

y esa gotera que jamás

pudimos componer.


Yo atrapo mariposas

y las aprisiono dentro de un vaso

esperando verlas florecer,

sueño que eres un ángel

y que me encuentras otra vez

y que te unes a mí en medio

de una explosión celeste

cuando la luna nueva esta al revés.


¡Ay! de los mares

que vuelven solos

a recitar versos sin vocales,

aquella ventana que te miraba

esta sumergida en la arena

soportando las olas

del tiempo

y en ella tu vestido se lava el recuerdo.


Imagino que estas en alguna plaza

esperando que la ciudad se encienda,

o en alguna playa

mirando a la distancia

esas nubes negras que tanto te extrañan.


¡Ay¡ de la lluvia que no para

y se lleva el color de las rosas,

¡ay! de mí que estoy perdido

y hoy te encontré en medio

de este bosque de olvido,

en un jardín secreto

que invente para ti

donde cultivare tu recuerdo,

cuando sea niño otra vez

aquí te encontrare.
Crear ese mundo, ese jardin donde los recuerdos viven, creyendo en olvido
siempre el cultivo de la oracion intima lleva a esa desnudez de sentimientos
melancolicos. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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