Sigue el lobo de las estepas caminando por la ciudad,
avanzando paso a paso sin motivo y sin dirigirse hacia ningún lugar
y observa que, además de que todos los transeúntes parecen tener un sentido o propósito, aunque para él superficial, también parece que las gentes se sienten en pertenencia a algún grupo, comunidad o entidad.
Comprueba cómo algunos se sienten vinculados a una nación o patria, otros, a una secta o religión; los hay que son pertenecientes a una raza o etnia, a una familia o a cualquier grupo social, y sin embargo, el lobo, lejos de las estepas y de su verdadera hermandad, se ve incapaz, y sin tan siquiera desearlo, de establecer vínculos profundos con nada que tenga que ver no con la naturaleza sino con semejante sociedad.
Y sabe el lobo que bien le convendría al espíritu sentirse en pertenencia a algún grupo o comunidad, pero a la vez es conocedor de que todos los vínculos que establecen aquellos hombres están igualmente envueltos en la superficialidad, y además, cosa mucho peor, son contrarios a su propia libertad.
Y el lobo, el único ser libre en toda la ciudad, conservando y amando por encima de todo a su libertad, pero a la vez que deseando poderse vincular con seres como los lobos, que desafortunadamente, andan muy muy lejos de aquel lugar.
Camina libre el lobo de las estepas por donde quiera que va, pero preguntándose si habrá más lobos con los que poder conectar, perdidos, como él, en aquella gran ciudad.
avanzando paso a paso sin motivo y sin dirigirse hacia ningún lugar
y observa que, además de que todos los transeúntes parecen tener un sentido o propósito, aunque para él superficial, también parece que las gentes se sienten en pertenencia a algún grupo, comunidad o entidad.
Comprueba cómo algunos se sienten vinculados a una nación o patria, otros, a una secta o religión; los hay que son pertenecientes a una raza o etnia, a una familia o a cualquier grupo social, y sin embargo, el lobo, lejos de las estepas y de su verdadera hermandad, se ve incapaz, y sin tan siquiera desearlo, de establecer vínculos profundos con nada que tenga que ver no con la naturaleza sino con semejante sociedad.
Y sabe el lobo que bien le convendría al espíritu sentirse en pertenencia a algún grupo o comunidad, pero a la vez es conocedor de que todos los vínculos que establecen aquellos hombres están igualmente envueltos en la superficialidad, y además, cosa mucho peor, son contrarios a su propia libertad.
Y el lobo, el único ser libre en toda la ciudad, conservando y amando por encima de todo a su libertad, pero a la vez que deseando poderse vincular con seres como los lobos, que desafortunadamente, andan muy muy lejos de aquel lugar.
Camina libre el lobo de las estepas por donde quiera que va, pero preguntándose si habrá más lobos con los que poder conectar, perdidos, como él, en aquella gran ciudad.
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