Se regosija mi mirada al ver subir la marea, tus manos tibias distraen la brisa, que con afán apaga el fuego y desordena mis ideas.
Miro el agua, miro el cielo, miro tus ojos, y no encuentro diferencia, oigo las olas y tu silencio, me escucho diciendo, que hoy llegué al lugar donde nunca quise estar; frente al mar, a tu lado. Y no encuentro diferencia.
Mi mente es cuenca de ideales redundantes, filosofías de amante y días de soledad. Una estupidez, seguida de estrés y ansiedad; un beso seguido de inseguridad, un amor que pasara, un lugar que llamo hogar, donde nunca, quise estar.
Miro el agua, miro el cielo, miro tus ojos, y no encuentro diferencia, oigo las olas y tu silencio, me escucho diciendo, que hoy llegué al lugar donde nunca quise estar; frente al mar, a tu lado. Y no encuentro diferencia.
Mi mente es cuenca de ideales redundantes, filosofías de amante y días de soledad. Una estupidez, seguida de estrés y ansiedad; un beso seguido de inseguridad, un amor que pasara, un lugar que llamo hogar, donde nunca, quise estar.