Princesa Mexicana
Poeta asiduo al portal
Parece que alguna ninfa se ha adueñado de mi lápiz pues lo he perdido de vista, una ola mojó mi cuaderno, más no me enojo, suspiro y sonrió, pero ahora la corriente quiere mis huaraches y yo tan solo abrazar el momento.
En las primeras horas de la mañana, el sol se asoma entre las obras del hombre, baña al mar con sus rayos y a mí me acaricia suave; la arena se escondió entre mis dedos, y el tiempo ahí no importaba; la brisa sutil jugueteo un par de veces con mis cabellos, yo simplemente no hacía nada.
Me tome un tiempo para amar esos parajes, y pensaba simplemente al voltear para abajo
– ya no soy una infante, pero quiero un castillito de arena-
que estuviese lejos de esas olas que todo querían arrebatarme, al sentarme después, en un santiamén me sorprendí construyendo un caracol deforme.
Al son de aquella alegría mi pluma danza, para escribir entre páginas mojadas, lo mucho que me perdí entre aquellos terrenos y que hoy solo son un mar de recuerdos.
En las primeras horas de la mañana, el sol se asoma entre las obras del hombre, baña al mar con sus rayos y a mí me acaricia suave; la arena se escondió entre mis dedos, y el tiempo ahí no importaba; la brisa sutil jugueteo un par de veces con mis cabellos, yo simplemente no hacía nada.
Me tome un tiempo para amar esos parajes, y pensaba simplemente al voltear para abajo
– ya no soy una infante, pero quiero un castillito de arena-
que estuviese lejos de esas olas que todo querían arrebatarme, al sentarme después, en un santiamén me sorprendí construyendo un caracol deforme.
Al son de aquella alegría mi pluma danza, para escribir entre páginas mojadas, lo mucho que me perdí entre aquellos terrenos y que hoy solo son un mar de recuerdos.
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