Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
UN MES PARA AMARTE
Muriendo está el año, es Noviembre
un Noviembre friolento, envuelto de hojas muertas.
Y yo deseado que todo el tiempo fuera Abril;
conocerte, amarte y abrigarme en abril
de esa tu presencia toda.
un Noviembre friolento, envuelto de hojas muertas.
Y yo deseado que todo el tiempo fuera Abril;
conocerte, amarte y abrigarme en abril
de esa tu presencia toda.
Sentirte ser mi sol en los días más bellos,
besar tu ser con la intensidad de los calores
con que se visten los radiantes días de Abril.
¡Pero no fue en Abril que te conocí!
Apareciste cual cuadro perfecto de Junio.
Ahí estabas tú, entre nubes, bañadas de rojizo;
entre las perlitas cristalizas de alegría
que escapan de algunas nubes cual bandidas;
¡Ahí estabas! Cuando todo parece en perfecto equilibrio,
cuando las rosas aún se sostienen bellas en los jardines,
cuando los trinos de los pájaros hablan de "un te amo".
Y me dejé envolver por la ilusión del verano,
me volví parte de la brisa, y un tanto destello dorado,
ese destello escapado del sol que con tus cabellos jugaba;
sin promesas, sin mentiras, sin malicias ni prisas, así te amé.
Esta es mi realidad hoy, aunque ayer resbaló el llanto,
hoy está muriendo de poco a poco Noviembre;
Sí, aún cuando las hojas abandonan los árboles,
y el viento se muestra caprichoso de cuando en cuando.
Aún así ¡crece una ilusión!, blanca ilusión,
salpicada en tonalidades diminutas
que guarda sentimientos mil,
aparece curiosa cual capullo que se asoma
y deja escapar su cristalina sonrisa, en señal de ser feliz.
Algo esta germinando precediendo al invierno;
me han dicho tantas veces que en invierno nada florece;
esta sorpresa ha sido para mí mayúscula
estoy radiante, en espera de cosechas,
hay botones nuevos brotando en mi jardín.
Entre las hojas muertas que envuelven Noviembre
han aparecido indicios de primaveras nuevas;
el invierno está excitado, se ha olvidado de llevar guantes
la primavera le está besando los bordes de su sombrero.
No, no es Abril. Y no es que Diciembre este senil,
o que las estaciones del año se empiecen a confundir;
sólo que ahora sé que Diciembre es otro mes para vivir;
No volverá el llanto a mis ojos, confiando estoy en ser feliz,
moriré con los años, mas mi alma nunca olvidará sonreír.
besar tu ser con la intensidad de los calores
con que se visten los radiantes días de Abril.
¡Pero no fue en Abril que te conocí!
Apareciste cual cuadro perfecto de Junio.
Ahí estabas tú, entre nubes, bañadas de rojizo;
entre las perlitas cristalizas de alegría
que escapan de algunas nubes cual bandidas;
¡Ahí estabas! Cuando todo parece en perfecto equilibrio,
cuando las rosas aún se sostienen bellas en los jardines,
cuando los trinos de los pájaros hablan de "un te amo".
Y me dejé envolver por la ilusión del verano,
me volví parte de la brisa, y un tanto destello dorado,
ese destello escapado del sol que con tus cabellos jugaba;
sin promesas, sin mentiras, sin malicias ni prisas, así te amé.
Esta es mi realidad hoy, aunque ayer resbaló el llanto,
hoy está muriendo de poco a poco Noviembre;
Sí, aún cuando las hojas abandonan los árboles,
y el viento se muestra caprichoso de cuando en cuando.
Aún así ¡crece una ilusión!, blanca ilusión,
salpicada en tonalidades diminutas
que guarda sentimientos mil,
aparece curiosa cual capullo que se asoma
y deja escapar su cristalina sonrisa, en señal de ser feliz.
Algo esta germinando precediendo al invierno;
me han dicho tantas veces que en invierno nada florece;
esta sorpresa ha sido para mí mayúscula
estoy radiante, en espera de cosechas,
hay botones nuevos brotando en mi jardín.
Entre las hojas muertas que envuelven Noviembre
han aparecido indicios de primaveras nuevas;
el invierno está excitado, se ha olvidado de llevar guantes
la primavera le está besando los bordes de su sombrero.
No, no es Abril. Y no es que Diciembre este senil,
o que las estaciones del año se empiecen a confundir;
sólo que ahora sé que Diciembre es otro mes para vivir;
No volverá el llanto a mis ojos, confiando estoy en ser feliz,
moriré con los años, mas mi alma nunca olvidará sonreír.
Mary C. López.
Pensando en tí... cielo.
Pensando en tí... cielo.
Última edición: