Nommo
Poeta veterano en el portal
Todo podría estar de otra manera.
Iríamos a comprar lápices de colores,
a la gasolinera. Portaminas, lo traen
con la bombona de Butano.
En el aeropuerto, bailaríamos salsa,
tango, bachata y por sevillanas.
Frente a sus muchos espejos.
Luego, en un gimnasio, nos pelarían,
tijeras en mano, los barberos de Sevilla,
todos ellos, criados en Jerez de la Frontera.
Habría escaleras mecánicas,
para subir a las pirámides egipcias,
y arriba del todo, en su cúspide,
esperaría en su trono, el apóstol Santiago.
Podríamos visitar Belén, en un tranvía,
que emerge desde una caverna subterránea,
en la cuál subsisten algunos enanitos
de Blancanieves.
Y todos ellos, hijos de Nommo.
¡ Oh, hijos míos ! Tal como somos...
Las mujeres desnudas,
saldrían al anochecer, en la India.
Para vender perfumes aromáticos.
Mientras que los hombres fornidos,
en América del Norte,
practicarían el tiro con arco,
¡ Noble deporte ! Y yo cobraría,
cinco euros por poema.
Pero por ahora, no tengo ningún derecho.
Sólo, deberes.
De ahí que no pueda alimentar
a mis preciosas, valientes y elegantes
esposas.
Y a otra cosa, mariposa...
Iríamos a comprar lápices de colores,
a la gasolinera. Portaminas, lo traen
con la bombona de Butano.
En el aeropuerto, bailaríamos salsa,
tango, bachata y por sevillanas.
Frente a sus muchos espejos.
Luego, en un gimnasio, nos pelarían,
tijeras en mano, los barberos de Sevilla,
todos ellos, criados en Jerez de la Frontera.
Habría escaleras mecánicas,
para subir a las pirámides egipcias,
y arriba del todo, en su cúspide,
esperaría en su trono, el apóstol Santiago.
Podríamos visitar Belén, en un tranvía,
que emerge desde una caverna subterránea,
en la cuál subsisten algunos enanitos
de Blancanieves.
Y todos ellos, hijos de Nommo.
¡ Oh, hijos míos ! Tal como somos...
Las mujeres desnudas,
saldrían al anochecer, en la India.
Para vender perfumes aromáticos.
Mientras que los hombres fornidos,
en América del Norte,
practicarían el tiro con arco,
¡ Noble deporte ! Y yo cobraría,
cinco euros por poema.
Pero por ahora, no tengo ningún derecho.
Sólo, deberes.
De ahí que no pueda alimentar
a mis preciosas, valientes y elegantes
esposas.
Y a otra cosa, mariposa...
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