Trinity
Vampiro.
UN MUNDO CORROÍDO
El mundo se ha transformado en un mar insaciable
de almas que constantemente, buscan su humanidad;
perdidos entre sábanas, los sueños extraviados,
recaen el dolor y la cruda soledad,
mediante miles de reflejos desteñidos
que se van desvaneciendo y volviéndose prohibidos.
Es cierto que se pierden por los rincones afligidos,
aquellos gritos silenciosos de la fría obscuridad,
borrando los matices, sangrando a plena luz,
así como cada uno, carga siempre con su cruz.
La vida ya casi extinta, yace entre los escombros,
devaluada, insospechada, difícil de obtener;
es un sinfín de apuestas por conseguir el poder,
pues por todo lo insano, matamos y aniquilamos,
peor que sucios animales o que alguna bestia cruel.
La avaricia será la reina de esta absurda dictadura
e inescrupulosamente toda su sed saciará,
y cuando eso suceda nos corroerán los pecados
-el bien pierde contra el mal-
tanto, que si tú no matas, alguien te eliminará,
y la peste de la carne diluida se sentirá por cualquier lugar
cuando el miedo nos azote y nos impida respirar.
No hace falta predecirlo, el futuro está muy claro,
la involución está acabando con nuestras almas,
poco a poco nos arrastrará al infierno
y es por esa razón que mi corazón destierro,
pues somos los únicos culpables, de nuestra perdición.
El mundo se ha transformado en un mar insaciable
de almas que constantemente, buscan su humanidad;
perdidos entre sábanas, los sueños extraviados,
recaen el dolor y la cruda soledad,
mediante miles de reflejos desteñidos
que se van desvaneciendo y volviéndose prohibidos.
Es cierto que se pierden por los rincones afligidos,
aquellos gritos silenciosos de la fría obscuridad,
borrando los matices, sangrando a plena luz,
así como cada uno, carga siempre con su cruz.
La vida ya casi extinta, yace entre los escombros,
devaluada, insospechada, difícil de obtener;
es un sinfín de apuestas por conseguir el poder,
pues por todo lo insano, matamos y aniquilamos,
peor que sucios animales o que alguna bestia cruel.
La avaricia será la reina de esta absurda dictadura
e inescrupulosamente toda su sed saciará,
y cuando eso suceda nos corroerán los pecados
-el bien pierde contra el mal-
tanto, que si tú no matas, alguien te eliminará,
y la peste de la carne diluida se sentirá por cualquier lugar
cuando el miedo nos azote y nos impida respirar.
No hace falta predecirlo, el futuro está muy claro,
la involución está acabando con nuestras almas,
poco a poco nos arrastrará al infierno
y es por esa razón que mi corazón destierro,
pues somos los únicos culpables, de nuestra perdición.
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