Un mundo por pintar
Regala tu mirada a quien tú quieras,
despierta a tu pincel embravecido,
que las noches sean siempre largas
si te llevan de cabeza a tu destino.
Pues gravitas mientras otros caen a tierra
con la luz que de esperanza todo llena,
y abrazando como se abraza lo amado
todo un mundo que pintar a ti te espera.
Un mundo que le sonríe al extraño,
un mundo de color apasionado,
con Venus a tu lado siempre bella,
con manos para plasmar lo sagrado.
El poeta no mira con los ojos,
es por ello que así surgen estos versos,
el poeta renuncia a sí mismo
para encontrar al fin algo cierto.
Y aquí lo cierto se hace imagen,
y las palabras incienso,
pero un incienso que embriaga
y te hace sentir eterno.
En tu mundo por pintar,
no te olvides de los ciegos,
así ellos podrán ver
tu alma y tus sentimientos.
A ti, Irene.
Darío Méndez
Regala tu mirada a quien tú quieras,
despierta a tu pincel embravecido,
que las noches sean siempre largas
si te llevan de cabeza a tu destino.
Pues gravitas mientras otros caen a tierra
con la luz que de esperanza todo llena,
y abrazando como se abraza lo amado
todo un mundo que pintar a ti te espera.
Un mundo que le sonríe al extraño,
un mundo de color apasionado,
con Venus a tu lado siempre bella,
con manos para plasmar lo sagrado.
El poeta no mira con los ojos,
es por ello que así surgen estos versos,
el poeta renuncia a sí mismo
para encontrar al fin algo cierto.
Y aquí lo cierto se hace imagen,
y las palabras incienso,
pero un incienso que embriaga
y te hace sentir eterno.
En tu mundo por pintar,
no te olvides de los ciegos,
así ellos podrán ver
tu alma y tus sentimientos.
A ti, Irene.
Darío Méndez