Me encanta verte, tratando de encontrar respuestas en las nubes, imaginando historias de piratas sucediendo a la vuelta de la esquina. Me encanta verte bajo el sol, rodeando con tus brazos tu sueño más reciente, y sonriendo, me gusta verte así. Me encantan tus descuidos, y tus torpezas, como hundís la nariz en un libro para introducirte en él, como si fuera un portal a otro mundo, y lo es. Me encanta que vayas y vuelvas, que no sepas parar, que no te puedan parar. Me encanta que olvides tu melancolía una vez por semana, y que digas a la mierda todo y que al otro día sea lunes, o jueves. Me encanta que mires para acá, de vez en cuando, aunque no veas. Me encantan tus pequeñas verdades, esas que construís a veces, cuando sentís que el mundo puede más y que no, que no puede ser así. Me encanta todo lo que tenga que ver con vos, tu mirada, tus silencios, tus risas, tus pómulos, que sé yo, vos. Y me disgusta pensar, dudar, temer... Saber. Que no estás, acá o allá. Que no hacés nada. Que no existís.