danie
solo un pensamiento...
El jugo de naranja exprimido,
la sombrilla y la reposera en la piscina.
Los de siempre
y los que vendrán después.
La panza crecida de nueve meses y
el parto prematuro.
La incansable búsqueda
de los posibles nombres para los hijos.
La exclusividad
del fantasma del afecto
que viene a espiarnos en las noches.
Las reconciliaciones y las excusas.
Las culpas y los diez mil “lo sientos”.
Los moretones y los edemas en la piel.
El "nunca más" de esto
y el trillado “te lo juro”.
Las cuentas, los saldos, las deudas
y los abogados.
La casa limpia y sin cervezas
y la casa sucia de cervezas.
La enorme casa de campo
con el perro, el gato, el canario, el hámster
y todas sus disímiles equivalencias…
Ella, sin tener dudas, piensa
mientras se maquilla en el espejo
y se pone bonita
para regalarle su medianoche a otro don nadie
que el amor de existir
está muy lejos,
a kilómetros de donde
normalmente lo buscamos.
la sombrilla y la reposera en la piscina.
Los de siempre
y los que vendrán después.
La panza crecida de nueve meses y
el parto prematuro.
La incansable búsqueda
de los posibles nombres para los hijos.
La exclusividad
del fantasma del afecto
que viene a espiarnos en las noches.
Las reconciliaciones y las excusas.
Las culpas y los diez mil “lo sientos”.
Los moretones y los edemas en la piel.
El "nunca más" de esto
y el trillado “te lo juro”.
Las cuentas, los saldos, las deudas
y los abogados.
La casa limpia y sin cervezas
y la casa sucia de cervezas.
La enorme casa de campo
con el perro, el gato, el canario, el hámster
y todas sus disímiles equivalencias…
Ella, sin tener dudas, piensa
mientras se maquilla en el espejo
y se pone bonita
para regalarle su medianoche a otro don nadie
que el amor de existir
está muy lejos,
a kilómetros de donde
normalmente lo buscamos.
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