ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tuve ayer un pensamiento mágico
(entre tantos otros que surgen
de los cuales ya no me avergüenzo)
y es que después del buen trato que me dió la vida
pletórica en situaciones tan hermosas
de las cuales no queda más que estar agradecido,
no me esperaría postreramente,
a modo de situación compensatoria,
otra cosa que una terrible muerte tormentosa,
pesando entonces más la amenaza del tormento
por el hipotético final tan desgraciado,
tiñendo un presente luminoso de acechanzas
que aunque vanas, invitan a la angustia.
Resulta entonces que lo hermoso no lo es tanto
presentando la contrapartida sin embargo,
de que tal compensación no es justa ni debida
y que la terrible equiparación imaginada
no anida sino en mis febriles desvaríos
y entonces esté avanzando indeclinablemente
a una muerte suave y dulce, muy tranquila,
lo que por cierto podría constituirse,
echando una simple mirada en derredor,
en injusticia atroz que merezca subsanarse...
(entre tantos otros que surgen
de los cuales ya no me avergüenzo)
y es que después del buen trato que me dió la vida
pletórica en situaciones tan hermosas
de las cuales no queda más que estar agradecido,
no me esperaría postreramente,
a modo de situación compensatoria,
otra cosa que una terrible muerte tormentosa,
pesando entonces más la amenaza del tormento
por el hipotético final tan desgraciado,
tiñendo un presente luminoso de acechanzas
que aunque vanas, invitan a la angustia.
Resulta entonces que lo hermoso no lo es tanto
presentando la contrapartida sin embargo,
de que tal compensación no es justa ni debida
y que la terrible equiparación imaginada
no anida sino en mis febriles desvaríos
y entonces esté avanzando indeclinablemente
a una muerte suave y dulce, muy tranquila,
lo que por cierto podría constituirse,
echando una simple mirada en derredor,
en injusticia atroz que merezca subsanarse...
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