Nommo
Poeta veterano en el portal
Mares de licores.
Alfareros junto al torno que gira sobre su propio eje.
Madres superioras y padres priores de conventos silenciosos, de gruesas paredes.
Quesos manchegos y jamones serranos. Toros negros como el azabache.
Estuches para lápices y rotuladores, gomas de borrar y sacapuntas.
Y tu mondadientes.
Ese palillo que unido a otros tantos, forma una estrella.
Y esa servilleta de papel mojado.
Esos calamares fritos.
Esa niña que sonríe en otra mesa vecina. El hombre que está tocando el piano, junto a vosotros.
¿ Te sitúas ? En una venta del camino.
Después del traqueteo bullicioso, dentro del coche.
En el aparcamiento está, oportuno; no es un caballo. Ya, no vamos en diligencia.
Llegarás a tu ciudad antes de la noche.
Trasteros para bicicletas polvorientas y libros cubiertos por telas de araña.
Viejos que juegan al dominó en una cantina del pueblo.
Naranjos en la alameda.
Naranjos...
Sordomudos que hablan por señas. Montañas regias. Carreteras grises...
Alfareros junto al torno que gira sobre su propio eje.
Madres superioras y padres priores de conventos silenciosos, de gruesas paredes.
Quesos manchegos y jamones serranos. Toros negros como el azabache.
Estuches para lápices y rotuladores, gomas de borrar y sacapuntas.
Y tu mondadientes.
Ese palillo que unido a otros tantos, forma una estrella.
Y esa servilleta de papel mojado.
Esos calamares fritos.
Esa niña que sonríe en otra mesa vecina. El hombre que está tocando el piano, junto a vosotros.
¿ Te sitúas ? En una venta del camino.
Después del traqueteo bullicioso, dentro del coche.
En el aparcamiento está, oportuno; no es un caballo. Ya, no vamos en diligencia.
Llegarás a tu ciudad antes de la noche.
Trasteros para bicicletas polvorientas y libros cubiertos por telas de araña.
Viejos que juegan al dominó en una cantina del pueblo.
Naranjos en la alameda.
Naranjos...
Sordomudos que hablan por señas. Montañas regias. Carreteras grises...
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