Todos los días de esquina en esquina
con tu cartel anunciador y pedigüeño,
esperando que un alma sin corazón de espina
te de limosna, o un trozo de pan aunque sea pequeño.
Mucho tiempo hace ya que conoces el hambre
y sabes lo que es el relente de las noches de invierno.
¡Cuánto tiempo sin comprender que unos vivan a lo grande
mientras otros se mueren en un infierno!
Y menos aún lo entiendes
sabiendo que no hiciste nada malo,
que reclamar tus primarias necesidades
tal vez haya sido tu peor pecado.
¡Avaro sistema que te hunde
y te vence con la insensatez que trae la falsa necesidad!
¡Acalorada sociedad que te funde
y te amasa en la miseria que aviva la insolidaridad!
No sé ni quiero saber de tu pasado
¿qué más da? ¡si no tienes presente ya!
No piensas ni quieres pensar en el futuro que te está esperando,
¡no interesa sabiendo que pronto te habrán de enterrar!
Esperando que al menos eso nos dignemos hacerlo
pasas como puedes por necesidad de vivir,
con el asfalto por cama y por techo el cielo,
y por vecinos a una sociedad que te está dejando morir.
Y cuando mueras, un problema menos.
Nadie te llorará ni te reconocerá.
Se te olvidará y se pondrá tierra de por medio,
y el espacio que dejes rápido se limpiará
para gozar de un ameno paseo
con un pobre menos que pueda molestar. . .
con tu cartel anunciador y pedigüeño,
esperando que un alma sin corazón de espina
te de limosna, o un trozo de pan aunque sea pequeño.
Mucho tiempo hace ya que conoces el hambre
y sabes lo que es el relente de las noches de invierno.
¡Cuánto tiempo sin comprender que unos vivan a lo grande
mientras otros se mueren en un infierno!
Y menos aún lo entiendes
sabiendo que no hiciste nada malo,
que reclamar tus primarias necesidades
tal vez haya sido tu peor pecado.
¡Avaro sistema que te hunde
y te vence con la insensatez que trae la falsa necesidad!
¡Acalorada sociedad que te funde
y te amasa en la miseria que aviva la insolidaridad!
No sé ni quiero saber de tu pasado
¿qué más da? ¡si no tienes presente ya!
No piensas ni quieres pensar en el futuro que te está esperando,
¡no interesa sabiendo que pronto te habrán de enterrar!
Esperando que al menos eso nos dignemos hacerlo
pasas como puedes por necesidad de vivir,
con el asfalto por cama y por techo el cielo,
y por vecinos a una sociedad que te está dejando morir.
Y cuando mueras, un problema menos.
Nadie te llorará ni te reconocerá.
Se te olvidará y se pondrá tierra de por medio,
y el espacio que dejes rápido se limpiará
para gozar de un ameno paseo
con un pobre menos que pueda molestar. . .