Lina Storni
Mujer Poeta
No tengo la culpa
de vivir por vivir.
Nadie puede condenarme
si me muero un día tarde.
Me dolería sin dudas atrasar la muerte,
definirle trayectos
si justo lo que quiero es que llegue al pecho.
Aún no he juzgado mi suerte
ni la bandada de pájaros
que traspasaron mi alma
dejándome alas,
pedazos de alas dolorosas,
clavadas, para que yo emprenda vuelo.
Me dolería sin dudas esta sangre-suplicio
de no dejarme comer por unos cuervos hambrientos
que emigran a la soledad.
No tengo culpa de mirar la calle
ni de envidiar la prostituta que regala su cuerpo
mientras a mí me come el tiempo
sin un sueño;
esperando el ocaso de mis días,
unos dias que me pesan,
que me cuestan Dios y ayuda resistir.
de vivir por vivir.
Nadie puede condenarme
si me muero un día tarde.
Me dolería sin dudas atrasar la muerte,
definirle trayectos
si justo lo que quiero es que llegue al pecho.
Aún no he juzgado mi suerte
ni la bandada de pájaros
que traspasaron mi alma
dejándome alas,
pedazos de alas dolorosas,
clavadas, para que yo emprenda vuelo.
Me dolería sin dudas esta sangre-suplicio
de no dejarme comer por unos cuervos hambrientos
que emigran a la soledad.
No tengo culpa de mirar la calle
ni de envidiar la prostituta que regala su cuerpo
mientras a mí me come el tiempo
sin un sueño;
esperando el ocaso de mis días,
unos dias que me pesan,
que me cuestan Dios y ayuda resistir.