Z
Zenga
Invitado
Tendréis que prohibir la música
para callar los tambores de guerra.
Y la risa.
Y tendréis que suprimir el derecho a la combustión,
privatizar las cenizas,
y a-pagar lo que quede de nosotros
en nuestras hogueras.
Siempre fue más sencillo recoger los destrozos
que planificar el atraco,
así que dudo que eso pueda suponeros ningún problema.
Pero aviso, por si acaso.
Luego, en los libros, podréis escribir
que éramos sucios como la libertad
esa ramera
que caminábamos mirando hacia el suelo
como si los sueños se nos cayeran de los bolsillos
que apestábamos a poesía
esa puta palabra
podréis decirlo.
Y que bebíamos cerveza
fumábamos porros
y no éramos, por supuesto, vuestros hijos.
Aunque en el fondo seamos los mismos
o no hayamos cambiado tanto. En el fondo.
Claro.
Pero la forma
para callar los tambores de guerra.
Y la risa.
Y tendréis que suprimir el derecho a la combustión,
privatizar las cenizas,
y a-pagar lo que quede de nosotros
en nuestras hogueras.
Siempre fue más sencillo recoger los destrozos
que planificar el atraco,
así que dudo que eso pueda suponeros ningún problema.
Pero aviso, por si acaso.
Luego, en los libros, podréis escribir
que éramos sucios como la libertad
esa ramera
que caminábamos mirando hacia el suelo
como si los sueños se nos cayeran de los bolsillos
que apestábamos a poesía
esa puta palabra
podréis decirlo.
Y que bebíamos cerveza
fumábamos porros
y no éramos, por supuesto, vuestros hijos.
Aunque en el fondo seamos los mismos
o no hayamos cambiado tanto. En el fondo.
Claro.
Pero la forma