Arquisivilio
Poeta recién llegado
Que bonito que es mi pueblo en serranía, que encrestado en la Alcarria te hace un guiño.
De aterciopelada carrasca viste y en su río allí nacido se desnuda.
Río de vida y fuente de esparcimiento, zagales lo disfrutan sin ayuda.
Saltando sus pasaderas de piedra, de un salto poco fino se hostia un niño.
Frondosas choperas se alzan al cielo alfombradas con su polen de armiño.
A sus pies han atraído la atención de una hermosa damisela sin duda
que con su melena dorada al viento, lee su libro sentada como Buda.
Y en su cenit medita una paloma: “de no poder anidar ahí, me giño”.
Una feliz familia y su perrito escogen un lugar de merendero
bajo unos riscos con pequeñas cuevas, que al perro de ciudad le son rareza
por lo que sale presto a investigarlas y un zorro sale y se lo come entero.
Un hombre perturba la paz del momento, parece que se pasó de fiestero.
Chillando y braceando como un orate, sin pensar se tira al río de cabeza,
Mas, por los abones de su semblante, se diría que pisó algún avispero.
De aterciopelada carrasca viste y en su río allí nacido se desnuda.
Río de vida y fuente de esparcimiento, zagales lo disfrutan sin ayuda.
Saltando sus pasaderas de piedra, de un salto poco fino se hostia un niño.
Frondosas choperas se alzan al cielo alfombradas con su polen de armiño.
A sus pies han atraído la atención de una hermosa damisela sin duda
que con su melena dorada al viento, lee su libro sentada como Buda.
Y en su cenit medita una paloma: “de no poder anidar ahí, me giño”.
Una feliz familia y su perrito escogen un lugar de merendero
bajo unos riscos con pequeñas cuevas, que al perro de ciudad le son rareza
por lo que sale presto a investigarlas y un zorro sale y se lo come entero.
Un hombre perturba la paz del momento, parece que se pasó de fiestero.
Chillando y braceando como un orate, sin pensar se tira al río de cabeza,
Mas, por los abones de su semblante, se diría que pisó algún avispero.