Un Puerto, Un Faro Y Mi Cuento Parte I: La Espera

Jaherus

Poeta adicto al portal
Un Puerto, Un Faro Y Mi Cuento

Parte I: La Espera
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Aquí donde se vive del mar, me enseñaron a ser más fuerte que los demás, a no mostrar mi femineidad, me volví “la dama de hierro”, la administradora de un bar. Nunca creí en las promesas, pero ahora mirando la luna sobre el mar, suspiro por quien no regresa…

Él era el único carpintero que no sabia nadar, un muchacho que no parecía sobresalir de los demás. Una noche en mi taberna, cuando fue a entregar un par de sillas, clavo en mí su profunda mirada y yo le hice un feo gesto con mi cara; debo admitirlo, no era alto ni gallardo pero era muy insistente en verdad, ya que todas las noches iba al bar, sólo preguntar cómo me llamaba.

Recuerdo como una vez mi padre le hecho a patadas, por arrojarle cerveza a un marinero ebrio que pregonaba “las mujeres más hermosas sólo se hallan en Praga”, nauta que más tarde junto a sus amigos le dieron una paliza, encontrándomelo a la mañana siguiente en la basura, medio inconsciente y susurrando “mi dama de hierro es la más bella”. No lo voy a negar, en ese instante sentí un pinchazo en el corazón que me incitó a llevarlo a mi casa en la colina, para curarle sus golpes (por suerte, ya me había acostumbrado a cargar uno que otro bulto en el bar, así que no fue problema), mientras mi padre seguía en el viejo faro de vigía.

Y Mario tan necio como siempre, continuo yendo a la taberna, llevándome pequeñas figurillas de madera, diciendo que estaba eternamente en deuda. Entonces, con detalles que para el resto serían insignificantes, se fue ganando poco a poco mi esquivo amor, hasta que por fin frente a un ocaso en la cima del faro le dije: Mi nombre es Rosa (si, una rosa pero con espinas) y poco después, me dio un anillo de compromiso.

Sin embargo mi padre deseaba un hombre adinerado para mí, “no un mendigo harapiento, sin un centavo”, palabras que lo cortaron muy adentro, por lo que en un impulso, decidió hacerse a la mar para ganar mucho dinero y formar una familia, “incluso con ese viejo”….

Más ahora que han pasado cinco años desde su partida, todos en el bar me dicen que lo olvide y me quite el anillo, que ya deje de esperar, que por débil se lo abra tragado el mar, y que me case con algún nuevo pretendiente que nunca falta…

Otro invierno sin él veo llegar, y me he dado cuenta que el frio me sienta fatal, estoy un poco cansada y los médicos no me dicen nada, pero puedo notar la preocupación de mi padre.

Tal parece que es mucho mas grave de lo que creía, toso un poco de sangre y no tengo fuerzas para levantarme e ir a la playa, mientras mi padre va de médico en medico, pero ellos solo le susurran en voz baja “es la misma enfermedad de su madre y nada podemos hacer.”…

]Mientras el dolor me adormece, ¿amor mío donde estas, por qué no regresas?, es lo único en lo que puedo pensar.

Presiento llegar el final y le pido a mi padre que deje su orgullo atrás, que grabe en este anillo unas palabras, haciéndole prometer que te lo entregará cuando hayas regresado del mar.

Perdóname, pero ya no podré esperarte más en la playa o el bar, pues debo cerrar mis ojos para unirme a las estrellas que tanto nos gustaba admirar, desde allí rezare para que encuentres la fuerza para continuar y seas muy feliz mi vida.



Parte II aqui:
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Prosa Extraida de IKRÄTHA - Cuentos de Soledad -Trÿdall-

Por Julio César Galán cueva "Jaherus"




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Última edición:
Daniel, gracias por pasar por mis escritos, siempre es bueno saber que a alguien le agrada lo que escribo.

Nunca te rindas. Jaherus
 
Muchas Gracias Aldonza por repasar, la primera parte de esta historia, te invito a leer el final


Parte II aqui:
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Que tengas un maravilloso año 2020.

Gracias buen poeta.
Dicen que pasado San Antón ya no se debe felicitar el nuevo año.
Dicen que debo coger mi vida,agarrarla por el cuello y ponermela por sombrero.
Dicen que debo no rendirme y seguir escribiendo.
Dicen y dicen,pero yo no me sujeto.
Estoy clavada con alfileres y sopla fuerte el viento.
Es mezcla de miedo y apatía.
Una supernova explosiva.

Gracias.
Brindemos por éste 2020.
¡Arriba las letras!
¡Debemos beberlas!
 

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