Extraño sentimiento de culpa y congojo llevo dentro,
mi alma se extremese en lamentos;
¿por qué me cuesta vivir íntimamente en silencio?
¿por qué me cuesta respirar pensando en tus besos?
Aclamo tu perdón, mas mi mente sabe que huele a traición,
rompí los lazos de la pasión,
tu infinita inocencia se desvaneció,
fiel amor incondicional contaminado por mi cinismo,
estrepitó pensamiento machista siniestro que perduró mucho tiempo.
Ahora ya es tarde y me arrepiento,
pero mi ente sabe que no valgo tu clemencia;
mas me hundo en culpa y demencia,
excomulgando la pasión que llevo dentro.
Pero a veces retento la grata calidez de tu cuerpo,
la entrañable sonrisa que brotaba en tus mejillas,
el reflejo de tu esbelta silueta en mi mente;
tus besos erizando mi piel,
y recuerdo que yo no los merezco.
No me lo perdonaré jamás,
en la penumbrosa noche,
bajo el frio mártir de tu espejo;
me acongojo retraído,
excluyendo mi entidad vencida por tu inicuo afecto.
Extraño sentimiento de culpa y congojo llevo dentro,
al saber que soy el único culpable,
del destierro de tu inocente amor,
por la pérdida de la dicha de la infinita pasión y el encanto de tu cuerpo.