BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nadie sabrá
del escorbuto lento,
de la hojarasca divina,
del amuleto tácito y del esqueleto que,
durante tanto tiempo, buscó
azaleas y esponjas entre los vertederos.
De aquellas contorsiones místicas
o de aquellos silencios opresivos
que estallaban cada tarde entre tus manos
como cánceres improbables de otro mundo.
En sarcásticas noches los cuerpos se fragmentaron,
derrotando por las viejas alamedas iglesias desvanecidas
por un vértigo de caricias aconchadas.
Cristalizaron los delirios, y las esponjas
culminaron su hábito de lector impasible,
teniendo como erudición la lámina correctora y
el suicidio interferido. Formaron
sus mitos las largas trenzas afrodisíacas,
conteniendo entre sus danzas, pequeños fetos
de esporádicas combinaciones.
Entre secos pólenes los misterios se deshicieron,
como lanchas neumáticas pobres y carcomidas por
nutrias y deseos. Pero tu barba azul,
poblada de ramos como las vírgenes,
tendrá su aposento dinámico y su cielo nocturno,
cuando venga el lecho marítimo a formar velas
entre los sucios retales de los inventarios ficticios.
©
del escorbuto lento,
de la hojarasca divina,
del amuleto tácito y del esqueleto que,
durante tanto tiempo, buscó
azaleas y esponjas entre los vertederos.
De aquellas contorsiones místicas
o de aquellos silencios opresivos
que estallaban cada tarde entre tus manos
como cánceres improbables de otro mundo.
En sarcásticas noches los cuerpos se fragmentaron,
derrotando por las viejas alamedas iglesias desvanecidas
por un vértigo de caricias aconchadas.
Cristalizaron los delirios, y las esponjas
culminaron su hábito de lector impasible,
teniendo como erudición la lámina correctora y
el suicidio interferido. Formaron
sus mitos las largas trenzas afrodisíacas,
conteniendo entre sus danzas, pequeños fetos
de esporádicas combinaciones.
Entre secos pólenes los misterios se deshicieron,
como lanchas neumáticas pobres y carcomidas por
nutrias y deseos. Pero tu barba azul,
poblada de ramos como las vírgenes,
tendrá su aposento dinámico y su cielo nocturno,
cuando venga el lecho marítimo a formar velas
entre los sucios retales de los inventarios ficticios.
©