aoz
Poeta recién llegado
Un segmento teatral homenajeado
03 Julio 2008
Esto es un homenaje a
la plaza, la sala, la placenta
con su criatura tema,
el balcón en donde algún bardo aplaude,
el gentío,
la algarabía,
la recámara de la actriz con otro drama,
los músicos,
los rumores que merman
y resurgen golpeados,
las máscaras, las caras, las raras
veces de la comedia,
los
pero qué lindo canta la gorda al final,
los recesos,
los deslizados en el suelo con vergüenza,
el mutismo,
el rómpete una pierna,
el hálito grueso del nerviosismo,
la sospecha del aplauso,
el que se la sabe y cuenta,
el dormido y su esposa con el tosido
hipo despierta,
los redobles,
el telón arriba y abajo,
el crítico que critica en el periódico,
la realeza que se aburre,
el poeta-rimador en sus rodillas
rezando éxito,
el violín que ocurre,
el piano que entristece,
el bebé que llora,
los que lloran e interrumpen,
los disfraces, las plumas, las alas de papel,
los ése es mi hijo, hija, nieto, sobrino,
padre o madre,
los que se creen camarógrafos de calidad
en su corbata más costosa,
la familia orgullosa,
el padre que nunca llegó
o llega tarde,
el que lo vive,
el que no lo entiende,
los que mueren después en el callejón
esperando el taxi para siempre,
la hora,
la entrada,
el taquillero, la taquilla,
la cancelación, la apertura,
la silla cómoda,
la oscuridad que anticipa las luces,
el preludio dialogo en su creída voz,
la pareja,
la mirada del romance,
la bofetada al infiel descubierto,
los bucheos, los ¡bravos!,
el cierre,
la vacía nada hueca del salón,
el conserje
que limpia e imagina lo que nunca vio,
las audiciones,
la competición,
los tristes que no están en la lista,
la práctica, el cansancio,
el disimulo odio a su personaje,
la triste máscara y la feliz,
el coordinador, el diseñador,
el contribuidor, el coreógrafo,
el compositor, el escritor,
el lírico,
el bailarín que baila,
el cantor que canta,
el rapsoda que poetisa,
el músico que toca,
el actor que actúa,
el bufón que mofa,
el público que aplaude,
los doblados que dan gracias,
la fama, la tarima, el arte,
el mensaje conmovedor,
la reflexión, la ovación de pie,
la airosa rosa en el aire ¡en fin!,
el teatro
y todo lo que ocurre en él
para ofrecer un poco de fantasía y esperanza.
Gino Alexander Amaya
03 Julio 2008
Esto es un homenaje a
la plaza, la sala, la placenta
con su criatura tema,
el balcón en donde algún bardo aplaude,
el gentío,
la algarabía,
la recámara de la actriz con otro drama,
los músicos,
los rumores que merman
y resurgen golpeados,
las máscaras, las caras, las raras
veces de la comedia,
los
pero qué lindo canta la gorda al final,
los recesos,
los deslizados en el suelo con vergüenza,
el mutismo,
el rómpete una pierna,
el hálito grueso del nerviosismo,
la sospecha del aplauso,
el que se la sabe y cuenta,
el dormido y su esposa con el tosido
hipo despierta,
los redobles,
el telón arriba y abajo,
el crítico que critica en el periódico,
la realeza que se aburre,
el poeta-rimador en sus rodillas
rezando éxito,
el violín que ocurre,
el piano que entristece,
el bebé que llora,
los que lloran e interrumpen,
los disfraces, las plumas, las alas de papel,
los ése es mi hijo, hija, nieto, sobrino,
padre o madre,
los que se creen camarógrafos de calidad
en su corbata más costosa,
la familia orgullosa,
el padre que nunca llegó
o llega tarde,
el que lo vive,
el que no lo entiende,
los que mueren después en el callejón
esperando el taxi para siempre,
la hora,
la entrada,
el taquillero, la taquilla,
la cancelación, la apertura,
la silla cómoda,
la oscuridad que anticipa las luces,
el preludio dialogo en su creída voz,
la pareja,
la mirada del romance,
la bofetada al infiel descubierto,
los bucheos, los ¡bravos!,
el cierre,
la vacía nada hueca del salón,
el conserje
que limpia e imagina lo que nunca vio,
las audiciones,
la competición,
los tristes que no están en la lista,
la práctica, el cansancio,
el disimulo odio a su personaje,
la triste máscara y la feliz,
el coordinador, el diseñador,
el contribuidor, el coreógrafo,
el compositor, el escritor,
el lírico,
el bailarín que baila,
el cantor que canta,
el rapsoda que poetisa,
el músico que toca,
el actor que actúa,
el bufón que mofa,
el público que aplaude,
los doblados que dan gracias,
la fama, la tarima, el arte,
el mensaje conmovedor,
la reflexión, la ovación de pie,
la airosa rosa en el aire ¡en fin!,
el teatro
y todo lo que ocurre en él
para ofrecer un poco de fantasía y esperanza.
Gino Alexander Amaya