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En esta noche lenta y oscura
suelo yo estar en la orilla,
y tus poemas que no hallé nunca
ni la dicha de rozarme las mejillas.
Pero yo nunca te abandoné
más quedó el corazón suspirando,
en la playa venturosa que compone
dejando la arena del amor a su cuidado..
No he de callar mi alegría
y el velero navega por agosto,
angustioso por la llegada a la isla
escribiendo un sentimiento misterioso.
Se sienten las huellas del mar en calma
testigos cual farol en profunda soledad,
dibujando nubes sobre la montaña
por tu ausencia y tu saber estar.
Tres años más, no tendría la noche pasada
un poco de cielo, sobre mi vestido azul,
triste cosa escribo y la vida cuál débil rama
ante la ausencia de tus poemas, así eres tú…