Trinity
Vampiro.
Le odié hasta más no poder;
golpeé sus manos,
le hice doler los nudillos,
la cabeza,
el corazón
Le odié hasta podrir mi alma
en cada una de sus lágrimas,
en su penuria.
Le hice sufrir en silencio,
clamar un adiós,
alimentarse de soledad.
Aún le odio
aún, en el espejo le destruyo;
una vez más, golpeo sus manos
hasta verle vomitar
y retorcerse de agonía.
Logra esconderse por días
o por meses,
pero cuando vuelvo a ver su rostro
le maldigo
le odio
le aborrezco,
le torturo:
me suicido.