Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Un intento de poema de mi adolescencia dedicado a los poetas, (a quienes veía como seres especiales) que siempre anduvo apareciendo y desapareciendo entre mis cosas y aquí está con uno que otro retoque; no muchos, para no perder el sentido original de mi mundo que no sabía de arte. Ahora tampoco).
Allí va el poeta
con su mundo aparte,
a merced del nuestro
que no sabe de arte.
Sólo de trabajo
y sacrificios, sabe.
El poeta intenta
engalanar pesares,
y un tanto lo logra
pero sólo en parte;
pues la vida canta
tristes realidades.
Pero el ser poeta,
su seso devana;
su numen vehemente
se embellece y ala,
se arranca una pluma
y altruista redacta:
Los pequeños goces,
exalta, agiganta.
Ensaya en dolores
fantasías piadosas
que inspirado ‘miente’.
Gentilmente honra,
lo ficticio nuestro:
fama, hazaña, historia.
La dada y la huraña
amistad, atesora.
Foresta desiertos,
yuyos torna en rosas,
lágrima en diamante,
flaquezas en rocas,
desaire en amor,
angustia en aurora.
Allí va el poeta
con su mundo aparte,
cumpliendo en la tierra
destino pensante.
¿Dónde irá el poeta
cuando muere? ¿Yace?
Tal vez, ese mundo
quimérico y grande
donde su alta fábula,
auténtica se hace,
a su tierra etérea
justo lo reclame
de verlo señero
si no tiene a nadie.
Si se va el poeta,
si se muere y parte
dejándonos solos
con nuestros pesares,
no dudes, amigo,
ni por un instante,
que su obra empeñosa
será el acicate,
que nos cosa al alma
sus alas tenaces.
Tal es su poder
utópico de ángel
que se probó hombre
para consagrarse.
Allí va el poeta
con su mundo aparte,
a merced del nuestro
que no sabe de arte.
Sólo de trabajo
y sacrificios, sabe.
El poeta intenta
engalanar pesares,
y un tanto lo logra
pero sólo en parte;
pues la vida canta
tristes realidades.
Pero el ser poeta,
su seso devana;
su numen vehemente
se embellece y ala,
se arranca una pluma
y altruista redacta:
Los pequeños goces,
exalta, agiganta.
Ensaya en dolores
fantasías piadosas
que inspirado ‘miente’.
Gentilmente honra,
lo ficticio nuestro:
fama, hazaña, historia.
La dada y la huraña
amistad, atesora.
Foresta desiertos,
yuyos torna en rosas,
lágrima en diamante,
flaquezas en rocas,
desaire en amor,
angustia en aurora.
Allí va el poeta
con su mundo aparte,
cumpliendo en la tierra
destino pensante.
¿Dónde irá el poeta
cuando muere? ¿Yace?
Tal vez, ese mundo
quimérico y grande
donde su alta fábula,
auténtica se hace,
a su tierra etérea
justo lo reclame
de verlo señero
si no tiene a nadie.
Si se va el poeta,
si se muere y parte
dejándonos solos
con nuestros pesares,
no dudes, amigo,
ni por un instante,
que su obra empeñosa
será el acicate,
que nos cosa al alma
sus alas tenaces.
Tal es su poder
utópico de ángel
que se probó hombre
para consagrarse.
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