nos carga la tristeza de mil desertores.
los campos de batalla desiertos
y los disparos al aire entre ropajes malolientes…
no por otra cosa, sino por amor a la trinchera.
los esfínter funcionan adecuadamente
pero por apego al propio cuero prefiero disparar al aire
que ser descubierto.
mi país, seudo enemigo de la violencia,
nos mandó directo a contiendas ingentes
con su amabilísima manera de crear el hambre
disfrazada de “detalle”
(Yo no creo en Gandhi ni en las huelgas de silencio)
el miedo, estigma de sociedades y motor de economías,
se presenta en diversas comunidades, preparando al hombre
para ser un ente… un beodo… un simple pedazo de carne
claro, carne consumista que precisa de diversas satisfacciones
como celulares y computadoras de moda…
nos carga la tristeza y de paso la condenada afición
por pasarnos semanas sin comer
los campos de batalla desiertos
y los disparos al aire entre ropajes malolientes…
no por otra cosa, sino por amor a la trinchera.
los esfínter funcionan adecuadamente
pero por apego al propio cuero prefiero disparar al aire
que ser descubierto.
mi país, seudo enemigo de la violencia,
nos mandó directo a contiendas ingentes
con su amabilísima manera de crear el hambre
disfrazada de “detalle”
(Yo no creo en Gandhi ni en las huelgas de silencio)
el miedo, estigma de sociedades y motor de economías,
se presenta en diversas comunidades, preparando al hombre
para ser un ente… un beodo… un simple pedazo de carne
claro, carne consumista que precisa de diversas satisfacciones
como celulares y computadoras de moda…
nos carga la tristeza y de paso la condenada afición
por pasarnos semanas sin comer
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