Se me pidió mediante correo privado que emitiera mi opinión sobre esta polémica y, aunque en principio me negué, porque huyo de las polémicas como el gato escaldado del agua fría, finalmente he accedido a ello por amistad con la persona que me lo pidió e insistió, aunque sabe que mi opinión va a ser contraria a la corriente mayoritaria de los que han emitido comentario. Emito mi opinión en lo que valga y voy a rehuir cualquier polémica que pudiera surgir.
Los puntos que voy a establecer, por guardar un cierto orden serán:
1.
Opinión general sobre el poema.
2.
Consideración general sobre el grado de discrecionalidad en el uso de las licencias métricas.
3.
Las sinalefas múltiples. Doctrina existente y mi opinión concreta al respecto.
4.
El caso concreto que se examina.
5.
Precedentes magistrales.
6.
Mi práctica concreta.
7.
Conclusiones.
1.
Opinión general sobre el poema. Sin llegar quizá tan lejos en mi alabanza como llega Augusto da Silva en su comentario y sin echar ninguna culpa a la pobre Métrica, si puedo afirmar que, para mí, es un magnífico soneto, de una indudable calidad lírica (que quizá es lo primero que se debería considerar), y que usa en efecto licencias métricas pero sin grave forzamiento del verso. Y que me produce una sana envidia. Enhorabuena poeta.
2.
Consideración general sobre el grado de discrecionalidad en el uso de las licencias métricas. La métrica poética dista mucho de ser una ciencia exacta y ni los mejores tratadistas se ponen de acuerdo en muchos temas. Por ello habrían de abordarse con cautela los temas sobre las licencias antes de hacer afirmaciones tajantes sobre ellas.
Si hablamos en concreto de encuentros de vocales bien internos a palabra (formación o no de diptongos, sinéresis y diéresis) o entre palabras (sinalefa, hiato, sinafia) las reglas casuísticas, a veces (no siempre) condicionadas por la acentuación de las propias vocales, son muy generales, y frecuentemente se saldan con un en este caso se suele, es habitual, etc.
Por ejemplo, Rudolph Baehr (uno de los tratadistas que más a fondo analiza los casos) en relación con la sinalefa simple la considera obligatoria si se juntan dos vocales iguales, si se juntas dos átonas o si la tónica precede a la átona, pero si la átona precede a la tónica o son ambas tónicas surge la ambigüedad es habitual, generalmente, lo que deja un amplísimo margen de discrecionalidad. Pero es que, además, al considerar la licencia contraria, el hiato, las excepciones se disparan, y se nos muestra un panorama aún más inseguro.
Además debe considerarse que esas reglas se relativizan aún más con la época o el ámbito cultural. Sólo un par de ejemplos:
En el tiempo: Cuando se intercalaba la letra
h en una secuencia de vocales cuando provenía de palabras que antes se escribían con
f los clásicos de los siglos XVI y XVII siempre hacían hiato, como nuestro amigo Daríopc, con fino instinto del lenguaje, hace en
ahogar (del latín
offocare DRAE, que también es raíz de
sofocar) y ellos aplicaban a otros muchos verbos semejantes hacer (
facere), hablar (
fablare), etc. ¿Te percatas de la diferencia con
aún, Maramín?
En el contexto cultural: En Latinoamérica es frecuente de manera natural formar diptongo con vocales largas o abiertas:
león,
real, cosa que aquí en España es contra natura.
Pero es que sobre todo está la real gana o sublime inspiración del poeta (hablo del buen poeta), que usa de las licencias métricas según su personal criterio estético lo que, sobre todo en poesía medida y rimada, es casi obligado hacer, con mejor o peor fortuna, para cuadrar composiciones ciertamente complejas. Y si ahora quiere introducir diéresis en
rüido, puede más tarde no hacerlo si no lo necesita ¡faltaría más! Si no veríamos eternamente a Fray Luis de León tener que decir o escribir
rüido porque una vez lo hizo al denostar el
mundanal idem.
3.
Las sinalefas múltiples.
Doctrina existente y mi opinión concreta al respecto. ¿Qué dice la teoría?
Rudolph Baehr se dedica a analizar sobre todo las sinalefas simples, perfectamente posibles en muchos casos aún con acentos, cesuras, pausas versales (sinafia) e incluso cambio de personaje en la poesía dramática. La sinalefa lo aguanta casi todo. De las sinalefas múltiples sólo dice que no conviene que sean de más de tres vocales, y que no se pueden hacer cuando la vocal central sea un conjunción (y, e, o, u).
Domínguez Caparrós en su Diccionario de Métrica dice citando a
Rafael Lapesa que la sinalefa múltiple se forma con grupos de tres, cuatro y hasta cinco o seis vocales, con tal que estén
dispuestas en orden de progresiva abertura, de progresiva estrechez, o con las más abiertas en el centro. De los acentos no dice nada y pone como ejemplo el siguiente endecasílabo de Lope de Vega
Hermosa muda, qu
e a esta verde selva -> nótese que las dos
es llevan acento tónico.
Antonio Quilis, no hace advertencia alguna en su Métrica española al tema que tratamos, pero sí, como norma actual al hiato ante vocales precedidas por
h procedente de f (como en ahogar)
Dominguez Caparrós en su
Métrica española repite, sin citarlo esta vez, lo que ya vimos en su diccionario, tomado de Lapesa, con la única aclaración de que sería imposible una sinalefa triple en que la vocal central fuera cerrada (i, u). Nada relativo a la disposición de los acentos en relación con ella.
Finalmente, mi opinión respeta la teoría aquí transcrita y, por decir algo de los acentos, no referente a las sinalefas múltples sino a las sinalefas en general, es que al hablar de los acentos que podrían impedir una sinalefa
no debe hablarse de los acentos en general sino de aquellos acentos que tienen especial importancia en un verso, aquellos que dan al verso ritmo y estructura,
los acentos de intensidad o estructurales, lo que, en el caso del endecasílabo serían: en todo caso, el acento en 10ª sílaba, y luego, si el endecasílabo es a maiori el acento en 6ª o si fuera a minori el acento en 4ª sílaba.
4.
El caso concreto que se examina. Las objeciones sobre sinalefas triples que se han manifestado son a los versos:
3ª su aliento aún acaricia los tejidos
4º y el aire aún me devuelve su mirada.
De ellas (las sinalefas) puede decirse:
1
oau y
eau ambas se atienen al tercer criterio de Rafael Lapesa, citado por Domínguez Caparrós, puesto que la vocal central (
a) es más abierta que las que la flanquean.
2 En ambos casos la sinalefa corresponde a la
tercera sílaba del verso, que son también en ambos casos endecasílabos a maiori con acentos en 3ª, 6ª y 10ª, es decir melódicos, y l
os acentos temáticos de intensidad van, como en todos los a maiori en
6ª y 10ª.
Es por tanto
un caso perfectamente normal de sinalefa triple, sin más forzamiento que el que pudiera introducir cualquier otra licencia métrica razonablemente usada por un buen poeta.
5.
Precedentes magistrales. El controvertido poeta Daríopc, en la defensa numantina de su bello poema, trajo una larga retahíla de ejemplos magistrales, que he revisado con atención y que me extraña que no hayan hecho ninguna mella en la discusión. A mí me parecen abundantes y fundados. Pero la lista podría extenderse aún más, el castellano es un lenguaje muy abundante en vocales y el adverbio
aún goza de fortuna poética.
Casualmente mi relectura actual es una edición crítica de la obra completa de Garcilaso de la Vega, y casualmente vine a dar sin buscarlo con el Soneto II, cuyo primer cuarteto dice así:
En fin a vuestras manos he venido,
do sé que he de morir tan apretado
que aun aliviar con quejas mi cuidado
como remedio me es ya defendido.
Si prestamos atención al verso 3º
qu
e aun aliviar con quejas mi cuidado
no nos pasará inadvertido el dichoso adverbio
aún tan hermoso y acentuado como el del buen Dariopc (por cierto, tambien
que puede considerarse acentuado). Y no hay escapatoria:
o aceptamos la sinalefa triple o dictaminamos que el verso es hipermétrico (de más longitud que los restantes del poema), porque no hay ningún otro grupo o encuentro vocálico donde pudieramos ahorrar la sílaba excedentaria fruto del hiato, ya que
ui de
cuidado ya es diptongo, como también lo es
ia en
aliviar. La edición crítica que estoy leyendo no hace notar ninguna anomalía en ese tercer verso. Y no me vale aducir los frecuentes errores de los clásicos, que los hay, pero sólo invocamos cuando no sustentan nuestro criterio. En fin.
6.
Mi práctica concreta. Tambien he incurrido en estas prácticas. Hace bastante tiempo inscribí en Poemas de Amor el soneto
Flechazo, que, hasta la fecha, ha recibido 344 visitas y 9 comentarios (mas 9 respuestas mías). Su enlace es
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-de-amor/60897-flechazo.html
y, su segundo verso es
te v
i a una Luz que nunca te alumbraba
y, efectivamente, su segunda sílaba métrica
vi a u contiene la sinalefa triple
iau (la del gato). Tambien aquí tanto la
i como la
u van acentuadas en su origen, pero
su acento no es de intensidad, y tambien aquí la vocal central es
a, la más abierta. La sinalefa reune aquí vocales no de dos sino de tres palabras.
De los 9 comentarios recibidos ninguno me ha reprochado nada al respecto; sí me lo reprochó un compañero en un portal en el que participé en el pasado, y casi estuve a punto de modificarlo siguiendo su criterio pero me salvó el responsable técnico del sitio que, es anécdota curiosa, me dijo, en mensaje privado, que no le hiciera ni caso, que mi crítico no sabía de lo que hablaba. Entonces no estaba aún curtido en estas polémicas, y como consecuencia de todo ello me hice con buenos libros y me los estudié a fondo. Y la sinalefa del gato sigue su fortuna en mi soneto.
7.
Conclusiones. Sobre todo pienso que la crítica debería ejercerse siempre en términos muy relativos. No hay verdades estéticas absolutas ni reducibles a simples fórmulas. Eso sería un imperdonable esquematismo en el que podemos caer todos, y yo el primero. La métrica debe servir a la poesía y no al revés. La guía principal, salvados unos requisitos elementales, debe ser la valoración del impulso lírico, eso tan intangible que si no existe no valen perfeciones formales aunque sin ellas tampoco exista la poesía.
No obstante puedo asegurar que no tengo el menor deseo de entrar en polémica, por eso rehusé entrar a valorar y me quedé en simple enseñante, y aún así todavía recibo algún que otro disgusto.
Un saludo a todas y todos. Y mi más cordial enhorabuena al poeta Dariopc