Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Un tejado con vistas (Soneto)
Sentado en el tejado de mi casa
las horas transcurrían muy felices
escuchando cantar las codornices
bajo nubes tan blancas como gasa.
Mi vecina con piel de vieja pasa
se frotaba su cara con barnices
como los que utilizan las actrices
cuando su edad al tiempo sobrepasa.
Si una chica pasaba por la calle
la silbaba en piropo sin palabras
movido por lo esbelto de su talle.
Más allá del arroyo, por el valle,
un cabrero cuidaba de sus cabras
arrastrando un caballo por su engalle.
Sentado en el tejado de mi casa
las horas transcurrían muy felices
escuchando cantar las codornices
bajo nubes tan blancas como gasa.
Mi vecina con piel de vieja pasa
se frotaba su cara con barnices
como los que utilizan las actrices
cuando su edad al tiempo sobrepasa.
Si una chica pasaba por la calle
la silbaba en piropo sin palabras
movido por lo esbelto de su talle.
Más allá del arroyo, por el valle,
un cabrero cuidaba de sus cabras
arrastrando un caballo por su engalle.