Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Untiempo amargo
Es un quince de agosto y de azucenas,
es un rostro infeliz, vuelto zapato,
se aleja, se desvía, se hunde un rato
de un dolor y un olvido en las arenas.
Es hombre, es capitán, es por docenas
valiente protector de un viejo trato,
jugando a la verdad piel y contrato
perdió en tristes visiones las cadenas.
Creyó en la voluntad, en las serenas
palabras de un amor sin arrebato
y hoy vaga en los anales de las penas.
Dejémoslo llorar, que, sin maltrato,
las lágrimas de adiós siempre son buenas
y un hombre es más un hombre ante lo ingrato.
15 08 11
Es un quince de agosto y de azucenas,
es un rostro infeliz, vuelto zapato,
se aleja, se desvía, se hunde un rato
de un dolor y un olvido en las arenas.
Es hombre, es capitán, es por docenas
valiente protector de un viejo trato,
jugando a la verdad piel y contrato
perdió en tristes visiones las cadenas.
Creyó en la voluntad, en las serenas
palabras de un amor sin arrebato
y hoy vaga en los anales de las penas.
Dejémoslo llorar, que, sin maltrato,
las lágrimas de adiós siempre son buenas
y un hombre es más un hombre ante lo ingrato.
15 08 11