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¿Cómo diablos me perdono?
Si aún llevo tu sangre en mis ropas,
si todavía retumba el dolor y encono
de aquellas primeras copas.
Por mucho que diga el gobierno
que cumplimos nuestro objetivo
con restaurar un futuro tierno
al destruir casas, campo y cultivo.
Cierto perseguimos varias metas.
Tal vez utópicas en demasía.
Pues en la plaza aún no hay cometas
ni tiene la paz mediana supremacía.
¿De qué nos valió tu sangre y mi alma?
Defendiste tu tierra y yo cumplí mi encargo.
Hoy, te cubre esa tierra con llanto y sin calma
y la historia es para mi, un trago amargo.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴
Deuteronomio 32:35
Mía es la venganza y la retribución.
Al tiempo señalado el pie de ellos
se moverá con inseguridad,
porque cercano está el día de su desastre,
y los sucesos ya listos para ellos de veras se apresuran.