Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
UN VÉRTIGO
Un vértigo sometido a las cabezas.
Otro es el modo que utilizamos en la sombra
para guarecernos del saudade.
En el bosque copulan tristes las abejas.
Se secan los poros que contristaron la hora
con menjunjes de inocencias.
Es mediodía siempre en estos lares
sobre el herido punzón del día.
Un vértigo,
náuseas de quien se asoma pendenciero
a estas mesas disponibles,
a la indolencia
de los seres olvidados.
Un vértigo sometido a las cabezas.
Otro es el modo que utilizamos en la sombra
para guarecernos del saudade.
En el bosque copulan tristes las abejas.
Se secan los poros que contristaron la hora
con menjunjes de inocencias.
Es mediodía siempre en estos lares
sobre el herido punzón del día.
Un vértigo,
náuseas de quien se asoma pendenciero
a estas mesas disponibles,
a la indolencia
de los seres olvidados.
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