UN VIAJE CON OLOR MOZART
Acompañaban ese amanecer largo
los estrujones,
y el ruido de las latas de un viejo bus donde iba montado,
montado al lado de hombres contemplativos,
unos parados y otros sentados en las destartaladas bancas de hierro oxidado.
Y de repente y como de milagro,
un niño con un violín hace presencia
en la destartalada máquina,
y de inmediato una tonada de Mozart escuchose,
un hado misterio invadió los sentidos corazones de los viajeros
y la bella melodía con fragancias de dichas y felicidades
aplacó a todos el blanco manto de los sinsabores.
Luecamon
Acompañaban ese amanecer largo
los estrujones,
y el ruido de las latas de un viejo bus donde iba montado,
montado al lado de hombres contemplativos,
unos parados y otros sentados en las destartaladas bancas de hierro oxidado.
Y de repente y como de milagro,
un niño con un violín hace presencia
en la destartalada máquina,
y de inmediato una tonada de Mozart escuchose,
un hado misterio invadió los sentidos corazones de los viajeros
y la bella melodía con fragancias de dichas y felicidades
aplacó a todos el blanco manto de los sinsabores.
Luecamon