Un viaje macabro

Banshee

Poeta recién llegado
Dos manecillas marcan al ocaso
la hora de marchar de tu lado.

Una palabra dicta de tus labios
el último aliento rompiendo el viento.

Las tres últimas lágrimas que caen
al vacío del volátil sentimiento
qué es el tiempo ya sin una cura
del dolor arraigado en este pecho.

Es la cadencia el cimbrear de tu pelo
en fulminante vendaval que llevó tu ego.

Cuencas cerradas y abyecto gesto
dejando atrás la senda del desasosiego.

Incierta vereda que culmina mi paso flojo
al ver que tu sombra se desvanece
ya solo me queda el alma débil, libre
sabiendo que es mi pálida letanía, me arrojo
 
Algo así sucede, al abusar del tabaco.
Es un debilitamiento que prosigue su marcha.
Como si uno fuera un demente que se ensucia por dentro.
Socavando su propia estructura, que otrora estaba sana y salva.
Al parecer, ese gesto se debe a la huida del individuo, de qué significa contentarse con uno mismo.
Como si no tuviera suficiente, necesita un aliciente y un recurso artificial.
Para escapar de su cuerpo y, por un instante, disfrutar de una visión exterior.
Comprendiendo un Todo que es mínimo, pero humano.
Es decir que, dentro de sí mismo, sentía claustrofobia.
 
Si usted aprecia eso, bienvenido al bahul del recuerdo.
Tenía que haberse puesto otra capa de sensibilidad sobre este texto.
 
Qué monumentales versos !

"qué es el tiempo ya sin una cura
del dolor arraigado en este pecho"

Me erizaste la piel amiga mía, es de verdad notable lo que has escrito. Me gustó mucho !

Saludos cordiales amiga poeta !
 

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