Ernesto del Carpio
Poeta recién llegado
En su diario consigna un resignado
pesar por las derrotas en el frente
de Rusia. Se extravía entre la gente
como K entre la prole del juzgado.
Imagina en Pekín a los mongoles
que recubren la plaza con sus carpas
y dan al fuego leña de las arpas
delante del Palacio y los faroles.
Se extingue en su visión la dinastía
del tenue emperador que en la ventana
contempla cabizbajo a la profana
hueste. ¿El celeste imperio o la Austria-Hungría?
Del porvenir es símbolo aquel sueño.
Los hechos que vendrán lo harán pequeño.
pesar por las derrotas en el frente
de Rusia. Se extravía entre la gente
como K entre la prole del juzgado.
Imagina en Pekín a los mongoles
que recubren la plaza con sus carpas
y dan al fuego leña de las arpas
delante del Palacio y los faroles.
Se extingue en su visión la dinastía
del tenue emperador que en la ventana
contempla cabizbajo a la profana
hueste. ¿El celeste imperio o la Austria-Hungría?
Del porvenir es símbolo aquel sueño.
Los hechos que vendrán lo harán pequeño.