Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Grité tu nombre muchas veces, mil,
esperando respuesta de los cielos,
y entre espumosas nubes de marfil,
yo pretendí encontrar algún consuelo.
Un viento helado, de color añil,
me devolvió el aroma de tu cuerpo,
junto a aquella fragancia, tan sutil,
con la que siempre enciendes mi deseo.
Entonces, de tu cara vi el perfil
que se cuela de noche por mi sueño,
y, al evocarlo, me sentí feliz
y te mandé mis besos con su vuelo
esperando respuesta de los cielos,
y entre espumosas nubes de marfil,
yo pretendí encontrar algún consuelo.
Un viento helado, de color añil,
me devolvió el aroma de tu cuerpo,
junto a aquella fragancia, tan sutil,
con la que siempre enciendes mi deseo.
Entonces, de tu cara vi el perfil
que se cuela de noche por mi sueño,
y, al evocarlo, me sentí feliz
y te mandé mis besos con su vuelo