Poetakz
Poeta recién llegado
Es casi media noche, próximo está el silencio,
y yo sentado en la puerta viendo el vecindario
ya obscuro y aburrido, con luces artificiales
iluminando las calles y algunos autos...
A lo lejos veo a un chico, igual que yo
se halla en la puerta sentado, solo,
pero en sus manos sostiene una armónica
que oprime contra sus labios y al soplo
deja oír un triste sonido, como de ayeres,
un quejido armonioso de la infancia,
tal vez un eco de mis recuerdos,
un amor que desde el olvido me canta.
Oigo, atónito, la dulce armónica,
mis pupilas también se dan cuenta,
y mientras el viento se vuelve pentagrama
en el que se dibujan fusas y corcheas
también mi vida se hace música,
música en la boca de un niño
que me ha hecho olvidar que es noche
y ver el amanecer de lo vivido.
Su madre ha salido a callarlo,
ha entrado a su casa deprisa.
Yo me quedo sentado en la puerta
dando música a los recuerdos de mi vida.
y yo sentado en la puerta viendo el vecindario
ya obscuro y aburrido, con luces artificiales
iluminando las calles y algunos autos...
A lo lejos veo a un chico, igual que yo
se halla en la puerta sentado, solo,
pero en sus manos sostiene una armónica
que oprime contra sus labios y al soplo
deja oír un triste sonido, como de ayeres,
un quejido armonioso de la infancia,
tal vez un eco de mis recuerdos,
un amor que desde el olvido me canta.
Oigo, atónito, la dulce armónica,
mis pupilas también se dan cuenta,
y mientras el viento se vuelve pentagrama
en el que se dibujan fusas y corcheas
también mi vida se hace música,
música en la boca de un niño
que me ha hecho olvidar que es noche
y ver el amanecer de lo vivido.
Su madre ha salido a callarlo,
ha entrado a su casa deprisa.
Yo me quedo sentado en la puerta
dando música a los recuerdos de mi vida.