Hernán Alvarez
Poeta recién llegado
Aquí las calles son como orugas arrugadas interminables de largas
aquí el sonido de Dios muerde con los ojos
aquí a diario los rostros desaparecen
se esfuman con el humo erecto de un cigarro
se escapan por la escalera de un pasado
les crecen alas y se marchan
les crece un tumor en la memoria
o los mata una canción de madrugada
aquí las voces se inclinan
los corazones se angostan
no hay milagros desnudos al borde de la cama
aquí no hay costado izquierdo de una rama
que resista el peso de un pájaro por la mañana
aquí no vencen las brazos ni los puños ni las manos
tampoco los besos ni el deshielo de una palabra
aquí la lucha está perdida de antemano
los tambores de la noche anuncian de la muerte su llegada
y sin embargo me acerco y muerdo la quietud de tus huesos
resbalo con la música por tu lenguaje de ausencias
y aún así haces que esta guerra perdida siga siendo
una bella batalla.
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