ludmila
Poeta veterano en el portal
Abracé el encanto de los contornos encriptados
olí los ladrillos húmedos de lágrimas
imaginé el crujir de huesos rotos
y construí un almacén de orillas onduladas
en un rincón de mis andamios.
Tuve la sensación de un empujón de sangre
en la garganta
y un nomenclador de besos en el pecho.
Conseguí igualar el vuelo de una alondra
por un segundo
y bajé a beber agua en las cascadas
Apagué el dolor tan anegado en mi boca
y apreté los dientes a pesar de tu sombra.
Un alivio tuvo la honradez de cobijarse
en mi almohada y la calma amaneció
por primera vez emancipada.
El talentoso tiempo dilatado en mi frente
dejó momentos derretidos de escoria
un ritual de esponjas absorben recuerdos
de manuscritos apócrifos de un amor imaginario
falsos atisbos de mieles que se enredaron en el alma.
Hoy una ilusión madura y consternada
se instala en la cima de un olvido
de hojas de otoño que cayeron en la alfombra
de un posible mañana que conspira con los duelos.
No estoy acostumbrada al alambrado de mis vuelos
dicen que es tan tibio y tan preciado
que los límites se vuelven como cantos.
olí los ladrillos húmedos de lágrimas
imaginé el crujir de huesos rotos
y construí un almacén de orillas onduladas
en un rincón de mis andamios.
Tuve la sensación de un empujón de sangre
en la garganta
y un nomenclador de besos en el pecho.
Conseguí igualar el vuelo de una alondra
por un segundo
y bajé a beber agua en las cascadas
Apagué el dolor tan anegado en mi boca
y apreté los dientes a pesar de tu sombra.
Un alivio tuvo la honradez de cobijarse
en mi almohada y la calma amaneció
por primera vez emancipada.
El talentoso tiempo dilatado en mi frente
dejó momentos derretidos de escoria
un ritual de esponjas absorben recuerdos
de manuscritos apócrifos de un amor imaginario
falsos atisbos de mieles que se enredaron en el alma.
Hoy una ilusión madura y consternada
se instala en la cima de un olvido
de hojas de otoño que cayeron en la alfombra
de un posible mañana que conspira con los duelos.
No estoy acostumbrada al alambrado de mis vuelos
dicen que es tan tibio y tan preciado
que los límites se vuelven como cantos.