Elisalle
Poetisa
UNA CASA CON PATIO...
En medio de una casa con patio callado hay una mujer llorando
Te sacaron de la calle para darte un hogar.
Eras tan pequeño como un capullo de rosal.
Creciste, creciste tanto que todo el sitio se hizo nada.
Fue tan nimio para tus saltos de patas largas
y hasta las fuerzas restaban para aplacarte.
¡Mierda y mil veces mierda!
Ayer fue tu día y yo no quería mirarte.
Lo hacía desde lejos y a escondidas
y cuando me sorprendiste supe que en tus ojos
estaba el amor más grande del mundo,
el que en un humano no puede encontrarse
y dolía mirarte porque ibas a marcharte.
Intentaba consolarme y en silencio te decía
que ibas a un lugar donde la luna sería toda la noche grande,
que no se escondería para mirarte
porque solo la mirabas entre las ramas del cerezo.
Acompañé tu viaje a la nueva casa
Estaba el sol más rojo que nunca perdiéndose y apareciendo entre los árboles
como jugando conmigo para ayudarme a olvidar que era tarde.
Quise fundir el corazón en ese fuego que hubo ayer
y abstraerme de esa realidad que tras los kilómetros iban menguando lo soportable
y un manojo de jazmines alambrados me apretó el pecho
hasta hacerme daño y la savia que manaba porfiaba por salir,
quería escapar por estas cuencas rotas donde un nuevo dolor germinaba.
Al regreso estaba astro grande, nocturno,
la novia del sol que parece que lo conversaron
la novia del sol que parece que lo conversaron
y alumbró los paisajes negros, tan negros como mi pena
Trataba de alegrarme.
Era todo tan bello, era todo tan triste, tan irreal e lógico para mí
Que a ratos parecía que no me estaba pasando a mí.
Que estaba soñando.
Hoy no quiero ir al patio, no están tus atropellos de perro joven
y tengo a este silencio que se me hace tan grande.
Me paraliza tu recuerdo y siento que debí soportarte pero lo hiciste tan difícil.
No está tu ladrillo cuando el tren se anuncia ni el sonido de tu juguete
cuando había atraso de segundos en tu cena
Tengo miedo de entrar y de salir.
No te veo desde mi ventana, no tironearás mi ropa recién lavada
para revolcarla en la parte más terrosa.
Todo se hace tan grande y hasta mi dolor es insoportable.
En medio de una casa con patio callado hay una mujer llorando
Margarita
19/12/2013
TODOS LOS DERECHOS DEL PERRO GRANDE