Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Hoy bajo las estrellas, contigo a mi lado repentinamente sentí que nada me hacía falta... estoy enamorado te dije, bésame respondiste. Qué cena tan romántica, tan perfecta, tu presencia llenaba el lugar, disfrutaba del momento estándo a tu lado y esperaba con ansias el momento en que estuviéramos solos, mi cerebro no dejaba de pensar en lo que te haría entones, cómo mis manos recorrerían tu cuerpo, palpándo cada rincón de él, urgando en ti, pulgada a pulgada deslizandome en ti. Deseo saborear tu cuerpo y descubrir tus sabores. De vuelta a la realidad me sonrojo por quedarme pensando, me preguntas qué ocurre para desviar tu atención tomo una servilleta y hago una flor con ella
tus ojos brillan más que nunca. Quizá sólo me hago ilusiones creyendo que es por mi que centellan de tal forma, aún así, quiero creerlo. Me sonries, ahí está tu perfecta sonrisa, que vida tan injusta, acabas de lanzar un dardo envenenado a mi corazón y morí antes de realizar mis sueños... hablo de cosas sin sentido, la verdad es que sólo trato de impresionarte, parezco un niño que hace travesuras para llamar la atención; sin embargo me escuchas con una atención única, haré un esfuerzo por mejorar la calidad de mis palabras, es inútil nuevamente una sonrisa tuya destruye todas mis intenciones. Esta vez no me contendré, acerco la mano a tu cara y la acaricio suavemente, cierras los ojos y me la tomas antes de que la aleje de tu rostro. Viene lo inevitable. Un beso ilumina el lugar, nadie nos presta atención. Ahora sé que estás tan ilusionada como yo con el fin de la cena, nuestros cuerpos se extrañan y ninguno de nosotros hará algo por detenerlos.
- Pablo Martínez Alonso -
tus ojos brillan más que nunca. Quizá sólo me hago ilusiones creyendo que es por mi que centellan de tal forma, aún así, quiero creerlo. Me sonries, ahí está tu perfecta sonrisa, que vida tan injusta, acabas de lanzar un dardo envenenado a mi corazón y morí antes de realizar mis sueños... hablo de cosas sin sentido, la verdad es que sólo trato de impresionarte, parezco un niño que hace travesuras para llamar la atención; sin embargo me escuchas con una atención única, haré un esfuerzo por mejorar la calidad de mis palabras, es inútil nuevamente una sonrisa tuya destruye todas mis intenciones. Esta vez no me contendré, acerco la mano a tu cara y la acaricio suavemente, cierras los ojos y me la tomas antes de que la aleje de tu rostro. Viene lo inevitable. Un beso ilumina el lugar, nadie nos presta atención. Ahora sé que estás tan ilusionada como yo con el fin de la cena, nuestros cuerpos se extrañan y ninguno de nosotros hará algo por detenerlos.
- Pablo Martínez Alonso -