Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Llegados a este punto,
al inquilino del espejo
apenas le queda brillo en los ojos
y el temblor, como agua estancada,
se adueña del azogue
ocupando el centro de la escena final.
Con la última metamorfosis,
la del finiquito,
las encrucijadas desaparecen
y surge un miedo glotón,
devorador de noches mirando estrellas,
mientras llega el alba
de pájaros cantores.
Lejos quedan ya los momentos vividos
y, a pesar de que los únicos argumentos de la historia
son los dolores e injusticias
no resueltos y la culpa de las manos vacías
y los recuerdos de guerras perdidas
dejando surcos
en una geografía rala y gris
siempre amenazada por el apagón definitivo
de su tenue llama,
ocurre que llegados a este punto
lo de seguir en pie
se convierte en una cuestión de honor
o, más bien, en un acto de fe.
al inquilino del espejo
apenas le queda brillo en los ojos
y el temblor, como agua estancada,
se adueña del azogue
ocupando el centro de la escena final.
Con la última metamorfosis,
la del finiquito,
las encrucijadas desaparecen
y surge un miedo glotón,
devorador de noches mirando estrellas,
mientras llega el alba
de pájaros cantores.
Lejos quedan ya los momentos vividos
y, a pesar de que los únicos argumentos de la historia
son los dolores e injusticias
no resueltos y la culpa de las manos vacías
y los recuerdos de guerras perdidas
dejando surcos
en una geografía rala y gris
siempre amenazada por el apagón definitivo
de su tenue llama,
ocurre que llegados a este punto
lo de seguir en pie
se convierte en una cuestión de honor
o, más bien, en un acto de fe.
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