Évano
Libre, sin dioses.
Cada hoja es un beso lanzado
al aire por manos que buscan
la caricia de un te amo.
Entre los rayos la sombra se cuela
como el celo de una mujer invisible.
Si bajas el cuello, entre la hierba,
titila una dama perecedera.
Y paseo el rostro entre los árboles
pisando las sombras que quiero.
Si bajara la mirada te vería
llamándome desde la tierra,
y en ella revolcaría tantos te quieros
que no hubiera flor en el mundo
que se negara el abrirse al cielo.
al aire por manos que buscan
la caricia de un te amo.
Entre los rayos la sombra se cuela
como el celo de una mujer invisible.
Si bajas el cuello, entre la hierba,
titila una dama perecedera.
Y paseo el rostro entre los árboles
pisando las sombras que quiero.
Si bajara la mirada te vería
llamándome desde la tierra,
y en ella revolcaría tantos te quieros
que no hubiera flor en el mundo
que se negara el abrirse al cielo.