Una droga...
Dicen que la droga te atrapa,
que te lleva a las quimeras,
tus sentidos distorsiona,
no hay mejor sabor en tu boca.
Se inyecta en el circuito del placer,
neuronas de entramada red,
luego pierdes la sensatez,
sólo la quieres poseer.
Ya eres su arlequín, su esclavo,
ella se convierte en tu amo
y no encuentras otra razón,
eres absoluta sumisión.
Dicen que al final sufres,
que la única salida posible,
es que renuncies completamente,
al exquisito gozo que ella envite.
Así eres tú, mí cariño,
simil cruel e ilusa satisfacción,
aunque me cueste sangre y sudor,
renunciaré a ti, corazón.
Y por mi vida, te lo juro,
¡me arrancaré este dolor!
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